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LAS
EXPOSICIONES CONMEMORATIVAS DEL
Artículo publicado en Zaragoza, revista de la DPZ, VII, 1958.
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DESDE el día 22 de junio de 1958 hasta fines de octubre del
mismo año dos Exposiciones, una etnográfica y otra histórica,
han venido a cumplir la finalidad de evocar los acontecimientos
y las gentes que vivieron hace 150 años en Zaragoza. Y se ha
querido aprovechar la coyuntura para presentar todos los
aspectos y matices de los sucesos y, consiguientemente, también
el punto de vista francés; de suerte que el "hecho histórico"
aparece desde todos sus puntos de vista y, sin perjuicio del
apasionamiento que su valor y significación producen,
objetivamente.
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| La
segunda de
las Exposiciones,
instalada en el Castillo de la Aljafería, está destinada a celebrar el hecho histórico
de los Sitios de Zaragoza, habiéndose reunido para
ello cerca de un millar
de objetos procedentes de las más diversas colecciones y
Museos de España y Francia. En la escalera
de acceso al Palacio de los Reyes Católicos comienza la
Exposición por un retrato de Palafox
(Casino Principal de Zaragoza[1])
y otro de Sangenís (Museo del
Ejército, Madrid). Se inicia aquí la serie de grabados de Brambila
y Gálvez ("Ruinas de Zaragoza"), realizados al
aguatinta, poco después de los hechos que describen, en 33
ejemplares, donde los edificios y personajes de Zaragoza de 1808
y 1809 quedan inmortalizados (Ayuntamiento zaragozano). Junto a
ellos, y con dos vitrinas de armas, proyectiles y recuerdos, un
cañón de tiempo de Carlos III que los patriotas de Madrid
sacaron de la Real Armería para arrastrarlo por las calles el día
2 de mayo de 1808 (Museo del Ejército). El resto de la escalera
queda decorado con un bello tapiz bruselés del siglo XVI
perteneciente a la colección de la iglesia de San Pablo, de
Zaragoza, y con dos grisallas del Museo Municipal de Madrid
representando las escenas de fusilamientos en el Prado el día 3
de mayo, y especialmente con el óleo de grandes dimensiones de Alvarez
Dumont, figurando la defensa hecha por los zaragozanos
del púlpito de la iglesia de San Agustín (Museo Provincial de
Zaragoza). Frente a este cuadro otro del mismo, autor nos
presenta la tenaz defensa de la torre de San Agustín (Facultad
de Filosofía y Letras de Zaragoza). [1]2 Nota de 2003: Actualmente la colección del Casino se encuentra en el Palacio de Sástago, de Zaragoza. |
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Aquí comienza el corredor, a cuyo largo se alinean cientos de documentos, libros, grabados y medallas. Las colecciones más importantes representadas son las del Museo Municipal, Museo Romántico, Museo del Ejército y colección Rodríguez de Rivas, de Madrid; la colección Matéu, de Perelada; y de Zaragoza, el Archivo Municipal, la Academia General Militar y las colecciones Emilio Alfaro y Fausto Jordana de Pozas, sin olvidar otras aportaciones del Archivo de Tafalla, Sr. Gella, Sr. Bernal, Sr. Ardanuy, etc. Entre los óleos de este pasillo hay que destacar el «Reembarco de las tropas del Marqués de la Romana", por El Panadero (Museo Romántico), el boceto de Meléndez, "Lucha ante el Portillo" (Colección Alfaro), retratos del capitán Cónsul, Agustina de Aragón y Condesa de Bureta (Museo del Ejército) y retrato de Palarea el Médico (Museo Romántico). |
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Entre los muchos libros cabe señalar los de estudio de Palafox niño, en las Escuelas Pías de Zaragoza con el Padre Boggiero, cuyo retrato al lápiz, hecho por el alumno, también figura. La colección de grabados -en su mayor parte del Museo Municipal de Madrid, con aportaciones del Museo Romántico y del de Bellas Artes de Zaragoza- es excelente e imposible detallarla; puramente iconográficos unos, otros realistas, muchos satíricos, diseñados y editados en Inglaterra, Francia, Italia y España, significan uno de los más curiosos documentos sobre la contienda y la propaganda que todos desplegaron. Los impresos y manuscritos son numerosos, muchos inéditos y todos de la mayor importancia; puestos a singularizar algunos de ellos, citemos las Memorias manuscritas de Palafox, la minuta de éste sobre el heroísmo de Manuela Sancho, la descripción de la gesta de Agustina de Aragón de mano del mismo General; las proclamas de éste a los sitiados y una carta al mariscal de Conegliano diciéndole que “Zaragoza no sabe rendirse"; cartas de Castaños y Espoz y Mina, de la Madre Rafols a Palafox; prensa de los diversos lugares de España y de Inglaterra; bandos y proclamas del día 2 de mayo y siguientes, etc., etc. |
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Desemboca el corredor en la primera sala de artesonado, donde se han instalado diversos
cuadros de Goya. Son éstos los retratos de Fernando VII y
el duque de San Carlos, pertenecientes al Canal Imperial de Aragón
y depositados en el Museo de Zaragoza; de este Centro, un
autorretrato y un retrato de Carlos IV; finalmente, un bellísimo
autorretrato de la Colección Rodríguez de Rivas y el boceto
del retrato de la condesa de Bureta, del Museo de Colonia (Banco
de Aragón, de Zaragoza). Se completa la sala con el busto del
gran pintor aragonés, testigo de la Guerra de la Independencia,
obra del escultor Burriel (Diputación Provincial). En
la segunda sala con
artesonado comienza la evocación
del Ejército francés bajo el I Imperio de 1808 a 1814, a
través de retratos, grabados, armas, uniformes y objetos de
dicha época. Una primera vitrina contiene planos, grabados y
documentos relativos al cuerpo expedicionario del Marqués de la
Romana para la guerra de Dinamarca y referencias a su brillante
actuación; otra vitrina encierra el uniforme del mariscal
Bernadotte, luego rey de Suecia; hay, además, un grupo de
cascos, armas, documentos de 1808 y, agrupados, los retratos de
Lannes, Suchet y Palafox, aparte de un conjunto de documentos
referentes al primero de los generales citados y su bastón de
mando, pieza excepcional. Completa la sala un espléndido
uniforme de oficial general, de gala (Colección Brunnon, de
Marsella). |
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La
siguiente sala, dedicada al sitio
de Zaragoza, con documentos relativos al general Lejeune,
grabados del sitio y uniformes de húsar y de coracero, guarda,
sobre todo, un documento de excepcional interés: el acta de
capitulación de la Ciudad, procedente del Archivo Histórico
Nacional de París. A la sala siguiente se pasa bajo un estandarte del 5º Regimiento de Cazadores a caballo, entregado por Napoleón. Se dedica a la obra realizada por Napoleón, no solamente en la guerra, sino en la administración y organización civil; figuran numerosos autógrafos del Emperador, planos parciales de Zaragoza (por ejemplo, el realizado por los zapadores de la iglesia de San Agustín para preparar el ataque); además, un uniforme de sargento de carabineros del 23 de Infantería ligera, un casco de zapadores, armas y numerosos objetos más. |
Termina la Exposición en el Salón del Trono, dedicado a los héroes de los Sitios. En lugar preferente, el retrato de Palafox, de cuerpo entero, recibe la simbólica guardia de armas y banderas (Ayuntamiento de Zaragoza y Museo del Ejército); dos pequeñas vitrinas que tienen como fondo un tapiz de la iglesia de San Pablo guardan las condecoraciones de los Sitios la una y recuerdos de Agustina de Aragón -charreteras, condecoraciones e insignias- la otra (Museo del Ejército). Otra vitrina tiene diversos objetos: cerámicas, chalecos, soldados de plomo franceses, armas, cte. (Colecciones Nasarre, Metayer, Rodríguez de Rivas, Jordana de Pozas, Ayuntamiento de Zaragoza.) El resto de los óleos está constituido por un retrato de Agustina de Aragón atribuido a Brambila (Museo Lázaro Galdeano), el duque del Infantado, por Vicente López (Museo de Arte Moderno), Calvo de Rozas, Sangenís y otros héroes (Academia General Militar), La jura de los voluntarios de Aragón en la Puerta del Carmen, de Valdivia, y Agustina de Aragón, de H. Acosta (Diputación Provincial); Malasaña y su hija, de E. Alvarez Dumont, y Defensa del reducto del Pilar, de F. Giménez Nicanor (Museo Provincial de Zaragoza), condesa de Bureta (Casino Principal), Casta Alvarez (Ayuntamiento), por Unceta; finalmente un retrato de Fernando VII, por Aparicio, y el marqués de la Romana, por Vicente López (Museo Romántico).
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| En
las vitrinas centrales se exponen la famosa bandera blanca con
enseña central representando la Virgen del Pilar, ante la cual
juraron los voluntarios de Aragón, que los franceses llevaron
consigo después de la capitulación, pasando a los Inválidos,
donde se salvó del incendio, y volviendo a España entregada
por el Gobierno del mariscal Pétain (Museo del Ejército). En
el eje del salón está también una maqueta de la Torre Nueva,
que sirvió de vigía durante los Sitios (Museo de Bellas
Artes), otra maqueta con Zaragoza y sus defensas durante la
Guerra de la Independencia (Ayuntamiento de Zaragoza) y,
finalmente, la hoja de servicios, la espada, el bastón y las
pistolas de arzón de Palafox, en una última vitrina (Museo del
Ejército). En la apertura de esta Exposición, honrada por todas las autoridades de Zaragoza y numerosas personalidades francesas, hicieron uso de la palabra el Dr. Beltrán, el Prefecto de Pau, Sr. Reymond y el Alcalde de Zaragoza. En definitiva, estas Exposiciones significan una concordia y lazo de amistad entre España y Francia, que se han esmerado en presentar ante los aragoneses un hecho histórico en todas sus facetas y dimensiones. Una conjunta glorificación del heroísmo que significan los Sitios de Zaragoza. |