XII
Ruta de Los Sitios
| Sumario |
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El
monumento ecuestre del general Palafox
El
cuartel de Caballería del Portillo
Réplica
en Argentina del Monumento a Los Sitios
Plano
de la Ruta
Volvemos
a arriesgarnos: Por segundo año consecutivo retamos al caprichoso y duro clima
zaragozano y nos echamos a la calle para llevar a cabo la Ruta (¡¡ya van 12!!)
a pie. La verdad es que tampoco había muchas opciones, a la vista de lo difícil
que se ha puesto circular en autobús por esta Zaragoza que tanto se debe de
parecer ahora a la que sufrieron los aguerridos defensores de 1808.
Nos
concentraremos en la zona del Portillo, tan castigada en el Primer Sitio;
algunos de cuyos edificios fueron objeto de repetidas embestidas del ejército
francés. Así, tras la obligada ofrenda a las Heroínas en su capilla del
Portillo, veremos lo poco que queda del Cuartel de Caballería en cuyos pasillos
combatieron Sas y Renovales contra los enemigos que entraban por ventanas y
brechas. Posteriormente visitaremos (por primera vez desde su inauguración,
tanto tiempo deseada) el monumento ecuestre de Palafox. Este símbolo del
trabajo de la Asociación debe servirnos de acicate para continuar en la brecha,
ahora que se acerca el Segundo Centenario.
Después
de “abusar” un año más de la hospitalidad de las hermanas de Santa Ana
pasearemos por calles donde un tiempo se alzaron conventos convertidos en
fortines (Carmen, Santa Rosa, Santa Fe, San Diego) hasta llegar a la Plaza de
España. Al mismo tiempo, nuestros Voluntarios de Aragón estarán el Pilar,
para proceder a la bendición de su bandera.
Nos
reuniremos ambas comitivas en la Diputación Provincial de Zaragoza, para
contemplar algunos cuadros que nos hablan de la importante repercusión iconográfica
que Los Sitios tuvieron sobre la España decimonónica, que buscaba símbolos
nacionales y en gran medida los encontró en la heroica defensa que los
zaragozanos desarrollaron frente al invasor francés. Entre ellos precisamente
el Juramento de los defensores zaragozanos de 1808 ante una bandera como la hoy
bendecida.
Tras
la visita habitual a Palafox en su
cripta del Pilar, nos iremos a comer, esperamos que de buen ánimo y satisfechos
por saber un poco más sobre nuestra historia.
1
de noviembre de 2002
9,30h.:
Plaza del Portillo (Monumento a Agustina).
Iglesia
del Portillo: Ofrenda en la Capilla de las Heroínas.
Cuartel
de Caballería del Portillo (en Paseo de María Agustín).
Monumento
ecuestre de Palafox (Plaza José María Forqué).
Convento
de las Hermanas de la Caridad de Santa Ana:
Recuerdo
de la Madre Rafóls y el Padre Bonal.
Pasaremos
junto a los restos del claustro del antiguo convento de San Ildefonso (actual
iglesia de Santiago) y por la Plaza de Miguel Salamero.
A
la vez tendrá lugar la bendición de la bandera de los Voluntarios de Aragón,
en el Pilar.
Diputación
Provincial de Zaragoza (Plaza de España): Veremos los cuadros del vestíbulo.
El
año pasado hubo tiempo para un cafelito.
13,30h.:
Ofrenda al general Palafox, en la cripta de la Basílica del Pilar.
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XVIII
PREMIO LITERARIO
Recordamos
que hasta el 10 de enero de 2003 se pueden entregar en la Fundación 2008 (Plaza
de San Agustín s/n, Zaragoza 50002, 976 393333, fax 976 393329), entre las 9 y
las 14 horas, los trabajos para nuestro Premio de Investigación.
Deberán
entregarse identificados por pseudónimo en plica cerrada; en sobre aparte se
adjuntará documento acreditativo de la identidad del autor. Se presentarán por
triplicado, a una sola cara, en tamaño A-4, y con una extensión mínima de 100
páginas para el Premio Especial y de 20 para el Premio a Jóvenes (hasta 18 años).
Se adjuntará en soporte informático.
La
entrega de premios se realizará en el Paraninfo el 21 de febrero de 2003. El
Premio Especial de Investigación Histórica está dotado por el Ayuntamiento de
Zaragoza con 1.500 euros y medalla. Para el Premio a Jóvenes, la Academia
General Militar cede libros por valor de 300 euros y medalla.
PUBLICACIONES
Ya
han visto la luz las Actas del Congreso Internacional sobre fuentes para el
estudio de la Guerra de la Independencia celebrado en Pamplona en febrero de
2002, editadas por la Sociedad de Estudios Históricos de Navarra.
MEDIOS
DE COMUNICACIÓN
Sigue
la satisfactoria colaboración con la revista Viajar
por Aragón,
plasmada en un artículo sobre la Huerta de santa Engracia, aparecido en el número
de octubre. Está previsto el siguiente para el de enero, acerca de la Batalla
de Llano de Leciñena, que se conmemorá el 25 de enero.
En
una línea similar, se nos ha pedido una colaboración trimestral con la revista
de la Asociación
de Vecinos de “El Zorongo”,
que naturalmente hemos aceptado encantados.
También
continúa la buena acogida de nuestro espacio en el programa Protagonistas
Zaragoza
de Onda
Cero (99,4 FM),
cada viernes a eso de las 13,15 horas.
En
www.researchingdragona.org
aparecen múltiples artículos sobre Historia Militar. En la página de los
Voluntarios de Aragón (www.geocities.com/volaragon)
se ha incluido un artículo sobre la iconografía de Palafox. Muy interesante y
completa www.losarapiles.com,
sobre la gran batalla que tuvo lugar en los campos de Salamanca. Para los
“afrancesados” es de consulta obligada www.napoleon-series.org/military/organization/c_zaragozaflags1.html.
Y no hay que olvidar que la mejor página sobre la Guerra de la Independencia
quizá sea http://gie1808a1814.tripod.com,
de la misma manera que sobre Los Sitios es indispensable consultar www.terra.es/personal4/filomenas.
En
www.thekreweofagustina.com/welcome.htm
se pueden conocer las actividades de la curiosa Hermandad
de Agustina de Aragón
en Tampa, Florida, cuyo primer objetivo estatutario es “recordar los nobles e
históricos hechos de Agustina de Aragón y honrar a todas las mujeres
valientes”.
Un
año más recordamos el comienzo del Primer Sitio con una conferencia en el
Museo y una ofrenda floral en el Monumento de Los Sitios. La charla corrió a
cargo de Enrique Bernad, quien ilustró diversos aspectos del Primer Centenario.
Y la ofrenda se vio favorecida por el buen tiempo y el colorido aportado por la
Banda del Regimiento Numancia y de varios miembros de un grupo francés de
reconstrucción histórica.
Ha
tardado en ocurrir mucho más de lo que algunos esperábamos, pero ya es un
hecho: la estatua de Palafox ha sufrido el primer ataque, ha desaparecido el
fusil. También ha desaparecido uno de los cañoncitos del Reducto del Pilar, días
antes de que un autobús casi se empotrara contra la Puerta del Carmen. Mal
vamos .....
Luis
Arcarazo García
La
Ciudad de Zaragoza tenía una deuda de honor, desde hace casi 200 años, con
quien fuera su Capitán General durante los Sitios que sufrió la Ciudad entre
1808 y 1809, que se saldó con el monumento inaugurado el 22 de diciembre de
2000 en la plaza José María Forqué.
Antecedentes
Una
vez finalizado el Primer Sitio de Zaragoza (de 15 de junio al 14 de agosto de
1808), el día 14 de septiembre los párrocos de la ciudad solicitaron al
Ayuntamiento, por medio de los lumineros de sus parroquias, dedicar un monumento
al General Palafox que se instalaría en la Plaza del Pilar, para que "perpetuase
el valor y la constancia de sus defensores y eternizase el nombre de su digno
General Jefe, con inscripciones de los hechos más gloriosos acaecidos bajo su
mando".
El
Ayuntamiento consideró que la propuesta era muy justa y loable pero decidió
esperar a que finalizase la guerra y la situación de los vecinos fuese un poco
más desahogada. Insatisfechos con la contestación se dirigieron a la Real
Audiencia con un recurso de alzada, pero ésta sentenció que era un asunto que
competía al Ayuntamiento y que era él quien debía resolver[1].
La estatua de mármol solicitada con tanta insistencia no se pudo realizar
porque en diciembre de 1808 de nuevo se presentó ante la ciudad el Ejército
Imperial Francés, destrozando buena parte de la misma como consecuencia de los
combates, por lo que Zaragoza, una vez concluida la guerra, tuvo que dedicar el
resto del siglo a reconstruir sus ruinas, no quedando tiempo ni caudales para
erigir al General Palafox su monumento.
Monumentos
dedicados a los Sitios
Con
motivo del Primer Centenario de los Sitios de Zaragoza, la ciudad proyectó
varios monumentos conmemorativos, algunos de los cuales no pasarían de
proyecto, como "La Torre de Los Sitios", mientras que otros podemos
contemplarlos hoy en día, tras una reciente restauración, en las mejores
condiciones. El primero, es el inaugurado en 1904 en la Plaza de España,
dedicado a los Mártires de la Religión
y de la Patria, en el que se pretende perpetuar a la vez el recuerdo de los
cristianos martirizados en ese lugar y a los defensores aragoneses muertos
durante la Guerra de la Independencia. El diseño del pedestal de piedra y su
ejecución fue obra de Ricardo Magdalena y las esculturas de Agustín Querol.
Remata el monumento un ángel que sujeta a un defensor herido, sobresaliendo a
sus espaldas una cruz en recuerdo de la Cruz del Coso, destruida en los combates
de 1808.
Posteriormente,
en 1908, año del Centenario, la Ciudad de Zaragoza organizó la exposición
Hispanofrancesa, para la cual se construyeron una serie de edificios, de los
cuales sólo han permanecido los de la Plaza de Los Sitios, y se inauguraron
varios de los monumentos previstos, alguno de los cuales destinado a conmemorar
la defensa de la ciudad en 1808‑1809, como el dedicado a los Defensores
del Reducto del Pilar, en la Glorieta de Sasera. Inicialmente era un
obelisco diseñado por Ricardo Magdalena. Años después sería sustituido por
una escultura de Federico Amutio, representando a un defensor blandiendo un
fusil cogido por su cañón; completa el grupo escultórico otro combatiente caído
a los pies del anterior. Junto a la escultura hay dos cañones de época a tamaño
reducido.
Otro
de los monumentos fue el dedicado a Los
Sitios de Zaragoza, proyecto que ganó el escultor Querol mediante un
concurso popular, para ocupar la explanada de Santa Engracia (actual Plaza de
Los Sitios), que fue inaugurado en 1908 por los Reyes. Es un gran monumento
compuesto por un pedestal de piedra y abundantes figuras de bronce, coronado por
una figura femenina que representa a la Ciudad de Zaragoza. En la "Revista
Aragonesa" de 1907, a la vista del boceto se preguntaba “¿Dónde
está Palafox, dónde la Condesa de Bureta ../.. dónde, en fin, la columna de
honor de los héroes?”. Y el autor se respondía "A
primera vista no se distinguen; se ven en lugar preeminente personas de
indumentaria multiforme ../.. ¡Ellos son el pueblo! Sin cuya abnegación y
empuje no se hubieran singularizado, ni Palafox, ni Boggiero ni ninguno de los héroes
que en el monumento aparecen mezclados entre anónimos valientes”[2].
En
ese mismo año los reyes inauguraron también el monumento a Agustina Zaragoza y a las Heroínas en la Plaza del Portillo, frente
a la iglesia que contiene su panteón. El monumento tiene un pedestal de piedra
con una figura de un baturro de pie y una alegoría de la lucha, representada
por un león dando un zarpazo al Aguila Imperial Francesa; remata el monumento
la figura de Agustina con uniforme de Subteniente de Artillería. El escultor de
las figuras fue Mariano Benlliure, que también es el autor del Trofeo
militar conmemorativo de Los Sitios de 1808 y 1809, que representa el busto
de Agustina Zaragoza sobre el tubo de un cañón de la época y que se conserva
en el Ayuntamiento.
Otro
monumento fue el dedicado a Otros Héroes
de los Sitios y que está en el Puente de Piedra. Se trata de una estela
coronada por una cruz de piedra que recuerda al escolapio Basilio Boggiero y al
sacerdote Santiago Sas, ejecutados en aquel lugar tras la rendición de la
ciudad, y al barón Warsage, muerto de un disparo de artillería al cruzar el
puente durante los combates. El diseño es de Ricardo Magdalena.
El
más reciente de todos es el monumento al Tío
Jorge, instalado en el parque de su mismo nombre, en el Arrabal; fue
realizado por Angel Orensanz en 1968 y, a diferencia de los anteriores, es de
piedra y está actualmente muy deteriorado[3].
De
todos estos monumentos conmemorativos de la Guerra de la Independencia el
General Palafox sólo está representado en el de Los Sitios de Zaragoza, en el que aparece montado a caballo, en
bajorrelieve tallado en la piedra; también está su busto en uno de los
medallones que adornan la entrada del grupo escolar Gascón y Marín, inaugurado
en 1919, en la escalera principal del Museo Provincial y, por último, es de
mencionar la escultura en bronce del general, modelada por Dionisio Lasuén y
que preside la escalera principal del edificio de Capitanía General.
Posiblemente, aparte de encabezar listados de héroes en la Escuela de Artes y
Oficios o en la iglesia de Santiago, poco más ha dedicado la ciudad a José de
Palafox y Melci, ni siquiera en la conmemoración del 150 aniversario en 1958 se
planteó el tema.
De
nuevo un monumento al General Palafox
En
1985 se creó la Asociación Cultural "Los Sitios de Zaragoza" entre
unos cuantos aficionados a la historia que querían rescatar la memoria de
aquellos momentos que por unos motivos u otros se estaban olvidando. En el artículo
III de sus estatutos se estipula que los fines de la Asociación son "promover
cuantas actividades puedan ayudar a la difusión y conocimiento de la historia
de los Sitios..." por medio de la convocatoria de premios, creación de
museos, congresos, exposiciones etc., pero sobre todo, estaba en la mente de la
primera Junta Directiva el sacar adelante la idea de construir un monumento al
General Palafox, pendiente desde 1808, y con ese objetivo ha trabajado la
Asociación hasta ver realizado su objetivo a finales del 2000[4].
Hay
que decir que Zaragoza no contaba más que con un monumento ecuestre, el
dedicado al General Franco en la Academia General Militar, director de su 2ª época,
obra en bronce del escultor Moisés Huerta, inaugurada el 15 de diciembre de
1948[5],
ya que cuando se diseñó el monumento al Batallador,
en 1918, el escultor José Bueno preparó un primer boceto del rey a
caballo, para fundir en bronce, y otro de pie, para realizar en piedra, siendo
aprobado éste último por problemas económicos[6].
Primeros
pasos
Para
comenzar, se convocó un premio artístico en 1989 que permitiese disponer de un
proyecto de monumento para poder desarrollar la idea[7].
El proyecto premiado fue el del escultor Ignacio Rodríguez, "Iñaki";
el monumento consistía en una escultura ecuestre del General, a tamaño 1/1'5,
sobre un pedestal, alcanzando el monumento una altura de casi doce metros, de
los cuales cuatro metros ochenta centímetros correspondían a la estatua de
bronce, que eran las medidas adecuadas para la visualización correcta de una
escultura encima de un soporte.
El
mencionado escultor comenzó a trabajar por iniciativa propia en el proyecto.
Antes que nada, hubo que decidir qué aspecto debía tener el general, si el de
1808 sin bigote ni patillas, o bien el más conocido con bigote, patillas y
uniforme de general, del cuadro de Goya. Luis Sorando Muzas fue el especialista
que asesoró en la uniformidad, utilizando una casaca y un bicornio de la época,
condecoraciones, pistoleras y el resto de los elementos del uniforme. Para diseñar
el sable del general el escultor se desplazó al Museo del Ejército de Madrid
donde se conserva el auténtico. Para la postura a caballo se basó en el
mencionado cuadro de Goya pintado en 1814, al regreso del cautiverio en Francia
y depositado en el Museo del Prado, mientras que para el aspecto físico también
se tuvo en cuenta el cuadro de Marcelino de Unceta, que se encuentra en el
Ayuntamiento de Zaragoza[8].
Con
todos estos datos comenzó una fase del proyecto muy prolija, realizándose los
bocetos en papel con todos los detalles del general y del caballo, que los
afiliados a la Asociación "Los Sitios" pudimos visitar en el propio
estudio del escultor el día 1 de noviembre de 1996. Una vez diseñado el
monumento en todos sus detalles el escultor pasó a realizar la escultura, antes
de tener solventado totalmente el problema de la financiación y ubicación.
Financiación
Como
es lógico, la financiación ha sido muy complicada. Hubo que conseguir treinta
y tres millones de pesetas, que debían servir para sufragar los gastos del
escultor, de la fundición de la estatua, del escudo de la ciudad y de una placa
alegórica.
Finalmente
y tras infinitas gestiones, las entidades colaboradoras en la creación del
monumento han sido quince[9].
Dado que el proyecto inicial de 1808 era financiado por la ciudad, esa voluntad
popular inicial se ha retomado, intentado que en este momento también sea la
ciudad por medio de los empresarios zaragozanos los que sufraguen el actual
monumento. El dinero obtenido fue aportado directamente a la Asociación
"Los Sitios" que lo ha
gestionado con la fiscalización de la Intervención General del Ayuntamiento.
Una
vez conseguida la financiación es cuando el Ayuntamiento, presidido por la
Alcaldesa Luisa Fernanda Rudi, dio el visto bueno y formalizó, con la Asociación
“Los Sitios" y el resto de entidades financiadoras, un Convenio de
Colaboración para realizar un Monumento ecuestre en homenaje al EXCMO. SR. D.
JOSÉ DE PALAFOX. A la Asociación "Los Sitios" se le encomendaron los
trámites precisos para sacar adelante el proyecto, asistida, en todo momento,
por el personal técnico del Ayuntamiento. En este convenio se acordó ubicar el
monumento en una plaza pública del polígono 3, del Entorno Pignatelli, pasando
a ser la estatua de titularidad municipal una vez instalada en su pedestal[10].
El
Ayuntamiento ha colaborado financiando el proyecto del pedestal, ya que se ha
encargado el arquitecto D. Manuel Ferrández, jefe del Servicio de Parques y
Jardines, concejalía que asumió el proyecto del pedestal. El arquitecto tuvo
que ponerse de acuerdo con el escultor en temas como altura, volumen y
materiales, a la hora de proyectar el soporte de la escultura, asumiendo
finalmente el proyecto del Ayuntamiento.
En
este momento hubo que plantearse la búsqueda de una fundición para realizar en
bronce la escultura, que ya estaba terminada, tras cuatro años de trabajo.
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Fundición
Dado
que en Aragón no existía, teóricamente, ninguna fundición de tuviese
condiciones para realizar un trabajo en bronce y de tales dimensiones, se pensó
en una empresa de Valls que había fundido los leones del Puente de Piedra de
Zaragoza, pero las Fundiciones Villaguz de Villanueva de Gállego se ofrecieron
a la Asociación "Los Sitios" para
realizar el trabajo, y una vez puestos de acuerdo con el escultor, se dio el
visto bueno para el trabajo. Para la Fundición Villaguz ha sido un reto, ya que
nunca habían realizado un trabajo de esta envergadura; por otra parte, se
conseguía de esta manera que el dinero fuera a manos de una empresa aragonesa.
Es
la primera vez que en Aragón se funde una pieza de estas dimensiones, ya que
hay fundiciones que o bien sólo trabajan con hierro o carecen de la capacidad
para trabajar piezas tan grandes. Para poder fundir la escultura hubo que
desmontarla en unas sesenta piezas, ya que el horno del que dispone la fundición
no es de un tamaño muy grande. El sistema utilizado para hacer los moldes ha
sido el de la "cera perdida". En
la fundición se han utilizado 2.500 Kg. de bronce.
Una
vez fundidas todas las piezas comenzó su ensambladura. Como el caballo se apoya
en dos patas, cosa muy poco frecuente dado el problema de estabilidad, se diseñó
una estructura metálica interior que diese solidez al conjunto. La escultura
puede soportar un cierzo de 170 Km., certificado por el Instituto de Control de
Material.
Su
fundición ha costado catorce millones de pesetas, de los cuales cinco fueron
para el escudo, las letras de bronce y la placa, ya que el fusil de fundición
que hay apoyado contra la placa es una donación del escultor.
Traslado
e instalación
Para
el traslado, el día 18 de diciembre, hubo que contratar la góndola más baja
que había en Zaragoza (no levantaba más de 40 cm. del suelo), ya que la
escultura mide 4'80 m. y desde Villanueva hasta la capital hay algún puente,
como el elevado que cruza la carretera de Huesca para la urbanización el
Zorongo, que no tenía la altura necesaria, debiendo rebasarse éste por uno de
sus lados. Cuando la góndola llegó a la ciudad fue escoltada por la Policía
Municipal, dadas las características del transporte; una vez en la plaza de José
María Forqué, por medio de una grúa se subió al pedestal construido para tal
fin[11].
Inauguración
El
día designado por el Ayuntamiento para la inauguración fue el 22 de diciembre
a las 12 horas. Estuvieron presentes el Alcalde José Atarés y el Justicia de
Aragón; en representación del Ministerio de Defensa estuvieron presentes el
General de la Brigada Castillejos II y el Coronel del Regimiento de Caballería
Numancia núm. 9 y los directores de las empresas financiadoras;
desgraciadamente Luisa Femanda Rudi no pudo asistir, ya que al ser un día de
hacienda sus obligaciones en Madrid no le permitieron desplazarse a Zaragoza,
muy a su pesar, ya que durante su mandato fue cuando se gestionó prácticamente
todo el proyecto.
En
el acto hubo una serie de discursos; dirigieron la palabra Carlos Melús,
presidente saliente de la Asociación "Los Sitios", y
el recientemente elegido, José Manuel Diaz‑Sancho. Finalizó las
intervenciones el Alcalde que, entre otras cosas, dijo: "confío
en que este esfuerzo sirva de ejemplo de cara al futuro en general y a corto
plazo para 2008, año para el que se preparará un bicentenario de los Sitios en
condiciones”[12].
El
aspecto del monumento es imponente dadas sus dimensiones. Domina la escultura
ecuestre del General Palafox con su sable en la mano derecha, mirando en dirección
al Portillo; el pedestal está decorado con un escudo de la ciudad y una placa,
ambos en bronce, con la leyenda de Benito Pérez Galdós, de su obra
"Zaragoza", perteneciente a la serie Episodios Nacionales: "Entre
las ruinas y los muertos habrá siempre una lengua viva para decir que Zaragoza
no se rinde".
Completan
el monumento dos inscripciones en letras de bronce, en una simplemente pone
PALAFOX y en la contralateral JOSE DE PALAFOX Y MELCI, DUQUE DE ZARAGOZA. A
pesar del esfuerzo realizado es una obra inconclusa, ya que faltan algunos
detalles que por falta de presupuesto no se han podido incluir; en el pedestal
faltan algunas placas de bronce alegóricas, pero eso queda para mejor ocasión.
Para
finalizar, resumir las palabras de Carlos Melús el día de la inauguración,
según las cuales Zaragoza estaba zanjando una deuda incumplida durante 200 años
con sus heroicos antepasados, pretendiendo, a su vez, que el monumento
represente "la
primera piedra de todos los proyectos y todas las ilusiones que tiene la ciudad
de Zaragoza, especialmente de cara a 2008”[13].
EL CUARTEL DE CABALLERÍA DEL PORTILLO
El
Cuartel de Caballería del Portillo había sido construido a instancias de Ramón
Pignatelli a la vez que la Casa de la Misericordia y la Plaza de Toros. El plano
que se adjunta está fechado el 30 de noviembre de 1804 y responde a la petición
de un picadero efectuada por el Regimiento de Caballería de Borbón. Se
conserva en la Comandancia de Obras de la 4ª Región Militar, Destacamento de
Zaragoza, legajo 30, “Cuartel del Cid”, carpeta 15). Son de destacar las
notables diferencias con lo dibujado por Rogniat (y reproducido por Alcaide
Ibieca), que representaba a este cuartel con una forma mucho más alargada.
Escenario
de fuertes combates durante el Primer Sitio, Alcaide Ibieca narra que el 15 de
junio de 1808 creyendo lograría mejor éxito,
el enemigo atacó el cuartel de Caballería con el fin de apoyarse. En la
primera puerta no había sino un cañón: los franceses con la mayor destreza,
orillando la dirección del fuego, consiguieron esparcidos aproximarse: por el
pronto había pocos escopeteros; no obstante, caían algunos exánimes en
aquella llanura: las voces de que aquel punto corría riesgo hizo acudir a
varios defensores: como las tapias de la casa de Misericordia forman una cortina
dilatada, y desde Trinitarios no les incomodaban, los que lograron arribar a
ellas, que fueron pocos, iban avanzando con el objeto de internarse en el
cuartel: los cañonazos de una y otra parte resonaban sin interrupción, y un
humo denso cubría la atmósfera.
Está
firmado por Carlos Francisco Cabrer. Este militar era Coronel Jefe de Estudios
de la Academia de Ingenieros de Alcalá de Henares en 1808. El 29 ó 30 de mayo
salió de dicha localidad siguiendo al Regimiento Real de Zapadores Minadores,
protagonizando así la llamada “Fuga de los Zapadores”. Combatió al ejército
napoleónico en tierras valencianas para frenar al Cuerpo de Ejército de Moncey
(según artículo de Joaquín de la Llave, en el Memorial de Ingenieros nº V,
mayo 1908).
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Elaborado con información
proporcionada por José Luis Perla.
2.
Puerta actualmente existente (tapiada) en el Paseo de María Agustín, frente
a la salida de la autopista.
La
Diputación Provincial de Zaragoza guarda una colección de grabados de Gálvez
y Brambila, así como algunas pinturas bastante conocidas entre los aficionados
a Los Sitios, quienes quizá no sepan dónde se encuentran. En esta Ruta vamos a
poder contemplar algunas de ellas, recordando además que el edificio se alza
sobre el solar del antiguo convento de san Francisco y que éste y el vecino
Palacio de Sástago fueron escenario de sangrientos combates. En el vestíbulo
al que se accede desde la Plaza de España tenemos:
NICOLÁS
RUIZ DE VALDIVIA.
Juramento
de los defensores de Zaragoza en la plazuela del Carmen
Zaragoza,
1866. Óleo sobre lienzo de 1,8x2,8 m.
El
marqués de Lazán ordenó y presidió la toma de juramento a los defensores de
Zaragoza los días 25 y 26 de junio de 1808. Se realizó, entre otros lugares,
en la plazuela del Carmen ante un destacamento con música del Regimiento de
Extremadura, cuyo sargento mayor, Ramírez de Orozco, ostentaba una bandera
blanca con la enseña central representando a la Virgen del Pilar. En el lienzo
pueden apreciarse, destacada en la línea del horizonte, la antigua cúpula de
la iglesia de San Ildefonso, la puerta del Carmen rematada con un león rampante
hoy desaparecido y, a la derecha, la célebre Torre del Pino.
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Agustina
de Aragón
1871.
Óleo sobre lienzo de 1,98x2,96 m.
Con
este cuadro el pintor sevillano se presentó a la Exposición Nacional de Madrid
de ese año. Representa a la heroína de los Sitios de Zaragoza sobre un fondo
de montes y una de las puertas de la ciudad (que recuerda la famosa del «Parque
de Monteleón» de Madrid). Agustina aparece vestida como una zaragozana más,
con falda amarilla y corpiño rojo. A la derecha hay un grupo de heridos
atendidos por una mujer y en primer término varios heridos amontonados. Se ve a
Mariano Cerezo con su característico broquel (escudo redondo).
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La
heroína Manuela Sancho
Madrid,
1887. Oleo sobre lienzo de 2,98 x 2,22 m.
Nació
en Plenas el 16 de junio de 1784, de familia labradora y acomodada. Su infancia
y juventud transcurrió en Zaragoza, donde se hallaba en 1808. Durante ambos
asedios acreditó su heroísmo y su valor, siendo premiada por Palafox con la
concesión del distintivo de una cinta encarnada y una pensión vitalicia. No sólo
suministró alimento a los defensores sino que participó activamente en la
defensa, disparando las baterías con su mano y recibiendo heridas corporales de
la metralla francesa. Falleció en Zaragoza el 9 de abril de 1863 y fue
enterrada en el cementerio de Torrero, hasta su traslado a la iglesia del
Portillo.
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MARIANO
ALONSO PÉREZ VILLAGROSA
1880.
Óleo sobre lienzo de 2,5x1,5 m.
Nació
Jorge Ibor y Casamayor en Zaragoza el 23 de abril de 1755 y falleció en la
misma ciudad, víctima del tifus epidémico, el 15 de noviembre de 1808, siendo
enterrado en la capilla del Colegio de Trinitarios, en el panteón de los
marqueses de Lazán. Conocido popularmente como Tío Jorge y apodado «Cuello
corto» por sus convecinos del Rabal, se caracterizó a lo largo de su vida por
su acendrado patriotismo, su fidelidad a Palafox y su gran probidad. Este
labrador fue uno de los que levantaron la ciudad el 24 de mayo de 1808 yendo a
buscar a Palafox a «La Alfranca», donde se encontraba oculto, siendo premiado
por éste destinándolo a su escolta personal, improvisándolo capitán y
ascendiéndolo durante el Sitio de 1808 a teniente coronel.
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Por
último, junto al Salón Principal o
de Tapices del Palacio de Sástago (diseñado por el prolífico Ricardo
Magdalena Tabuenca) se encuentra un óleo sobre lienzo (2,08x1,13 m.), fechado
en 1889, de Antonio Aramburo que representa a la Condesa de Bureta, María
Consolación de Azlor y Villavicencio, Urriés y Villavicencio. Se basó en un
retrato de la heroína que se conservaba en la casa de los Ric, en Fonz. En
ocasiones aparece acompañado por una copia del conocido Palafox de Marcelino de
Unceta, cuyo original se encuentra en el Ayuntamiento de Zaragoza.
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EL
HERMANO “MAYOR” DEL MONUMENTO A LOS SITIOS
El
escultor catalán Agustín Querol y
Subirats (Tortosa, 1860‑Madrid, 1909), fue el autor del, sin lugar a
dudas, mejor conjunto escultórico que posee la ciudad, el Monumento a los Sitios de Zaragoza, realizado en 1908 para
conmemorar los famosos Sitios a los que fue sometida la ciudad en 1808 y 1809,
cuando la dominación francesa. La obra fue encargada a Querol en 1907 por la
junta del Centenario de los Sitios (presidida por Basilio Paraíso), para la
gran plaza del recinto de la Exposición Hispanofrancesa, que se habría de
celebrar en 1908 en la antigua huerta de Santa Engracia. Costó 150.000 pesetas.
La
junta del Centenario eligió al famoso escultor catalán, que ya había donado a
la ciudad en 1904 las esculturas del Monumento
a los Mártires de la Religión y de la Patria, realizado según el diseño
del arquitecto Ricardo Magdalena, quien lo comenzó un año antes en su estudio
de Madrid.
Agustín
Querol fue discípulo del maestro Ramón Cerveto, y a los 18 años se trasladó
a Barcelona donde desarrolló tareas de aprendiz en los talleres de Domingo
Talarn y los hermanos Vallmitjana. Fue un miembro destacado del realismo o
naturalismo junto a Mariano Benlliure, Miquel Blay y Antonio Susillo, entre
otros. Comenzó a ser reconocido tras radicarse en Madrid con su bajorrelieve Apolo
y Marsias y la estatua San Juan predicando
en el desierto, distinguida en un importante certamen. También fue becado
en la Academia Española de Roma en 1883 con una pensión del Estado por tres años.
En 1867 ganó la medalla de oro con su obra La Tradición, que figuró en la Exposición bienal de Madrid. En la
Exposición Internacional de Berlín de 1892 obtuvo el diploma de honor.
Querol
realizó en 1904 los famosos cuatro Pegasos que se encuentran enfrente del
impresionante Palacio de Bellas Artes de México D.F., considerado uno de los
mayores y mejores teatros del mundo, y son suyas esculturas funerarias famosas,
muy en boga en la época del modernismo en Madrid (el Panteón de la familia
Guirao o la más conocida de Cánovas del Castillo, en el interior de La Basílica
de Nuestra Señora de Atocha, y el Panteón de Hombres Ilustres) o en el
cementerio de la Habana en Cuba, donde realizó en 1890 un conjunto escultórico
dedicado a diez bomberos que murieron trágicamente, Monumento a las víctimas del 17 de mayo de 1890, a los que puso sus
caras y al no tener documentos del décimo de ellos el propio artista le prestó
la suya. También es de su mano la escultura del héroe peruano Francisco
Bolognesi en Lima, monolito que en 1953 retiraría el dictador Odría porque no
era de su gusto. O las esculturas que rematan el cuerpo central del edificio del
Ministerio de Fomento en la Glorieta de Carlos V en Madrid, representando la
Gloria, el Arte y la Ciencia y Pegasos conducidos por el Arte y la Industria, así
como las de la Biblioteca Nacional también en Madrid. En 1906 el escultor Pablo
Gargallo fue a trabajar con él como medallista. Fue además diputado por
Roquetas (Tarragona).
Centenario
de la independencia argentina
En
1908, el Rey Alfonso XIII encargó personalmente al autor, después de inaugurar
el Monumento a los Sitios de Zaragoza, la
que sería su obra póstuma: El Monumento
a la Carta Magna y las cuatro regiones argentinas, como regalo de España y
la colectividad española a Argentina en conmemoración del Centenario de su
independencia de España.
El
Monumento
de los Españoles o La Carta Magna y las cuatro regiones argentinas,
aunque popularmente, se conoce en Buenos Aires como «de los Españoles»,
es probablemente el mejor conjunto escultórico que posee la Reina del Plata, ya
de por sí rica en esculturas y grupos escultóricos al aire libre (Buenos Aires
atesora esculturas urbanas de Augusto Rodin, Emile‑Antonie Bourdelle, José
Fioravanti, Lola Mora, Mariano Benlliure, Antonio Cánova, Jean Carlus, Gaetano
Morelli, Edme Anthony Noel y un largo etcétera). Sin lugar a dudas el conjunto
realizado por Querol, situado en uno de los barrios residenciales más hermosos
de Buenos Aires, el de Palermo, entre las avenidas Libertador y Sarmiento, es
impactante y atrapa por sus dimensiones (dos veces y media el de nuestros Sitios
de Zaragoza), además está todo él realizado en mármol de Carrara
refulgente como un faro que te guía hacia los bosques de Palermo, o hacia la
cercana embajada de España en la misma avenida Libertador.
Proponiendo
una analogía con nuestro monumento zaragozano, podríamos decir que Agustín
Querol lo utilizó como boceto para su obra cumbre y póstuma bonaerense. La
alegoría de la ciudad de Zaragoza que corona nuestro monumento realizada en
bronce, es en el de Buenos Aires reemplazada por la República, blanca y de pie
con sus vestiduras blancas al viento y con actitud soberana, con el brazo
extendido al igual que la nuestra. En el monumento argentino las escenas del
cuerpo central del conjunto simbolizan la hermandad hispano‑argentina a la
manera de un friso con los personajes del pueblo (la familia) mirando a lo alto,
hoz, pico y martillo en mano, como hiciera con las magníficas escenas de la
defensa de Zaragoza y sus diferentes héroes. A un lado, Agustina de Aragón,
Palafox o las mujeres empujando el cañón, o el pueblo llano, que apuntala las
caídas puertas de los conventos de San Lázaro y de Santa Isabel. Por último,
ambos conjuntos presentan una figura alada a los pies de las respectivas figuras
femeninas.
El
argentino está flanqueado por dos grandes espejos de agua, con tres chorros que
emergen con fuerza. Rodeado por figuras de bronce que representan las cuatro
regiones cardinales argentinas: Los Andes, La Pampa, El Chaco y El Río de la
Plata, en el pedestal se puede leer un pasaje de la Constitución argentina y
esta inscripción: «Una misma estirpe, un mismo idioma, grandes sus destinos»;
recientemente se ha colocado un anillo de agua al zaragozano, con un juego de
chorros de agua que permiten protegerlo de los actos vandálicos.
Un
artista cosmopolita
El
Monumento de los Españoles fue
inaugurado por la Infanta Isabel, quien colocó la piedra fundamental en 1909,
pero no pudo ser terminado hasta el 25 de mayo de 1927, fecha en la que
finalmente fue inaugurado por el Presidente de la República Argentina Don
Marcelo T. De Alvear. Pasó por múltiples vicisitudes, comenzando por la muerte
del propio autor en 1909, una huelga de marmoleros de Carrara (en esta época
Italia estaba convulsionada por la guerra italoturca, la Primera Guerra Mundial,
el nacimiento del Nuevo Orden, etc.),
y el naufragio el 5 de marzo de 1916, frente a las costas de Brasil, del buque
«Príncipe de Asturias», que llevaba desde España las figuras de las cuatro
regiones que debieron realizarse de nuevo.
La
obra de Agustín Querol nos hace a los zaragozanos sentirnos un poco más en
casa, cuando recorremos las largas avenidas y espacios verdes de la extensa
capital argentina. Ambas están situadas en espacios urbanos emblemáticos de
sus respectivas ciudades y son otro claro ejemplo del hermanamiento entre España
y Argentina.
Enumerando
otras obras de Agustín Querol en Argentina podríamos citar en la ciudad de
Buenos Aires, Sagunto en el Parque
Patricios; la escultura La Tradición, en
el Club Español en Bernardo de Irigoyen 172/80; otra obra suya se encuentra en
el jardín Botánico, así como la estatua ecuestre del General Urquiza,
realizada conjuntamente con Mariano Benlliure, en el Parque Urquiza de Entre Ríos
En
Guayaquil (Ecuador) un notable proyecto de Querol fue aprobado en 1907 para la
columna en homenaje a la Independencia, levantada en el Parque Centenario de la
ciudad. A su muerte fue terminado por el escultor catalán José Montserrat.
Obras
de Querol en España, además de las nombradas podemos hallar en Bilbao, en el
Parque Dª Casilda, el Monumento a Dª
Casilda de Iturrizar de 1906; en Portugalete el Monumento a Víctor Echarri (de nuevo en colaboración con
Benlliure) de 1907. Igualmente en Madrid, en el Parque del Retiro, está su Ángel
caído y el Monumento a Quevedo. En Tuy, Pontevedra, conservan una espléndida Dolorosa
que sale en procesión en la Semana Santa, al igual que sucede en Cieza,
Murcia, con la imagen del Santísimo
Cristo de la Agonía que se venera en la Iglesia de la Asunción y es sacada
por la Cofradía del Silencio.
Artículo
publicado en la revista Trébede nº 65-66 (julio-agosto de 2002)
Reproducido
con permiso del autor y la revista
Más
en http://www.iberinfo.com.ar/Cultura/Cultura0016.htm
[1]
Agustín
Gil Domingo. El Clero en los Sitios de Zaragoza. VI Premio Los Sitios de
Zaragoza. Zaragoza, 1994, p.97
[2]
Uvencio.
Querol y Benlliure. Revista
Aragonesa. Núm. 4 a 7, Julio-octubre, 1907, p. 304-307.
[3]
Guía
histórico artística de Zaragoza. Zaragoza, 1982, p.314-327.
[4]
Estatutos
de la A.C. Los Sitios de Zaragoza, 2 de mayo de 1988. III Premio Los Sitios
de Zaragoza. Zaragoza, 1988, p. 13 16.
[5]
Luis
Arcarazo García. El Museo de los Sitios en la Academia General Militar de Zaragoza. Armas
y Cuerpos, núm. 76, junio 1995.
[6]
J.
Ramón Morón. El Batallador. Un
monumento anónimo en Zaragoza. Documentación cedida por Carlos Melús.
[7]
La
Diputación General de Aragón, Consejería de Cultura, Ayuntamiento de
Zaragoza, Concejalía de Cultura y Academia General Militar, entre otros,
convocaron un premío extraordinario de escultura.
[8]
Entrevista
personal a D. Luis Sorando Muzas. Zaragoza, 29-I-2001.
[9]
Ministerio
de Defensa, Caja de Ahorros de la Inmaculada, Caja de Ahorros de Zaragoza,
Aragón y Rioja, Cámara de Comercio de Zaragoza, CEPYME, Confederación de
Empresarios de Zaragoza, Construcciones Mariano López Navarro, Electricidad
Tabuenca, Valero López, Banco Central Hispano, Cajalón, Caja Rural
Provincial, Cobasa, Inmobiliaria Manuel Asín S. L., PRONISA.
[10]
Convenio
con la Asociación Cultural "Los Sitios de Zaragoza", para la
realización de un monumento ecuestre al General Palafox. Archivo personal
de D. Carlos Melús.
[11]
Para
más datos ver El Heraldo de Aragón de 19 XII 2000.
[12]
El
Heraldo de Aragón, 23 XII-2000.
[13]
El
Heraldo de Aragón, 23 XII-2000.