QUE VIENEN LOS FRANCESES
 

 
 

Domingo J. Buesa Conde

Artículo publicado en Heraldo de Aragón el domingo 23 de noviembre de 2003.

TENGO que confesarles que hace unos días me sentí sobrecogido al conocer algunas de las razones que, según el responsable político de esta Comunidad, nos apremiaban a preparar los festejos del 2008. En el marco de un acto celebrado en la Aljafería, donde se recibía a delegados europeos, miembros de una institución que tiene por idioma oficial el francés, escuché la rotunda afirmación de que también vamos a festejar la gran derrota que sufrió el ejército más poderoso de la tierra, esos franceses que querían conquistarnos y que expulsamos. Fue todo un momento en el ejercicio de permanecer inconmovibles, tanto los que sentimos la turbación de ver mantenidas esas eufóricas visiones de la historia patria como los que se sienten franceses a fecha de hoy. Y además fue dicho en un espacio de encuentro, de progreso, de futuro y de tolerancia.

Creo llegado el momento de plantear con sensatez y visión de futuro algunos acontecimientos que nos obligan al recuerdo, que nos demandan su recuperación. En primer lugar debemos recuperar el año 1808 por haber sido el momento en el que el pueblo se convierte en protagonista de su historia, el momento en el que se construyen los cimientos de la modernidad abriendo el tiempo del liberalismo constitucional. Queden para otros momentos los emotivos recuerdos al caballo de Palafox, la heroicidad del tío Jorge o lo malos que eran los franceses. Y cuando recuperemos ese evento que a algunos pocos les embarga el ánimo de grandiosidad, podemos festejar que después de la guerra llegó la paz y Zaragoza se reconstruyó en las visiones de salubridad e higiene de un urbanismo que trajeron de París y de Londres. Se hizo moderna, se abrió hacia el Sur, se ubicó en la modernidad. Eso mismo se quiso recuperar en 1908 colocando a Zaragoza en el siglo XX y en el modernismo. Y eso tenemos que hacer ahora comprometiéndonos con el Museo de los Sitios, colocando a nuestra ciudad en el futuro. No se preocupe por Palafox, seguro que lo verá bien. Otra cosa será la injuriada doña Agustina, de la que anuncio también tendré que hablar.