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Nació
en Zaragoza,
4-VI-1742. Murió en Zaragoza, 21-V-1814.
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Eminente jurista, polígrafo y científico de la Ilustración.
Su madre, de familia hidalga, fue
María Antonia del Río y Andrés (Calatayud, 1709 -
Zaragoza, 1743). Su padre,
Onofre de Asso y Cabo Reluz (Nápoles, Italia, 1696 -
Zaragoza, 1764), era también infanzón; poseyó un rico
mayorazgo extendido principalmente por la Ribera del Ebro y el
valle del Jalón, y fue gobernador y administrador general de la
casa de los condes de Aranda en Épila desde 1734. Ambos se
casaron en Zaragoza el 3-III-1729. Ignacio tuvo dos hermanos mayores: Onofre (?, 1731 -?, ?),
carmelita y lector de Teología y Artes en la Universidad de
Zaragoza, y Joaquina, religiosa del convento de Santa Rosa de
Zaragoza.
También
tuvo de su padre un hermano menor bastardo, Francisco Miguel (?,
1759 - ?, después de 1814) que fue oficial mayor de la
Administración de Rentas en Almagro (Ciudad Real). En 1764
heredó el mayorazgo de sus padres, que fue a menos y que hubo
de partir con su hermano bastardo en un pleito en 1805. Fue de
carácter introvertido, amante del estudio y sencillo de
costumbres.
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Recibió una excelente formación científica y humanista.
Durante su infancia en Zaragoza fue educado por su preceptor, el
sacerdote
Pedro
Cornel. Estudió griego y latín en el colegio de las
Escuelas Pías de Zaragoza (1755) y Filosofía con los jesuitas
en el Real e Imperial Colegio de Nobles de Nuestra Señora y
Santiago de Cordellas, en Barcelona (1756), pasando luego a las
universidades de Cervera, en donde se graduó de bachiller en
Artes (1760), y de Zaragoza, en donde estudió jurisprudencia y
obtuvo el grado de bachiller y doctor en 1764.
Acabados sus estudios, desarrolló durante once años (1765-1776)
una brillante labor como jurista: tras un año de Repasante de
Derecho Civil en la Universidad de Zaragoza (1766) y quizás con
la protección del
conde
de Aranda fue nombrado en Madrid abogado de los Reales
Consejos y examinador de las oposiciones para enseñar Derecho Público
en los Reales Estudios de San Isidro.
Viajó durante tres años por Europa y entre 1771 y 1775 publicó
en Madrid solo o en colaboración con el bibliotecario mayor de
los Reales Estudios de San Isidro, Miguel de Manuel, el grueso
de su gran obra jurídica (Instituciones
del Derecho Civil de Castilla, 1771; El
Fuero Viejo de Castilla, 1771; El
ordenamiento de leyes que D. Alfonso XI hizo en las cortes de
Alcalá de Henares el año de mil trescientos y cuarenta y ocho,
1774).
En 1776 inició, quizás también de la mano del conde de
Aranda, una carrera diplomática que le llevaría a ser cónsul
en Dunkerke (1776), cónsul general de Holanda en Amsterdam
(1776-1787) y cónsul en Burdeos (1787-1791).
Su estancia y su trabajo en Holanda le permitieron conocer con
detalle todo lo concerniente a la política, comercio y finanzas
internacionales y adquirir una sólida formación económica.
Diplomático y científico prestigiado y reconocido por sabios y
eruditos de España y de toda Europa, no perdió sino que
acrecentó el contacto con los problemas de su tierra: viajó
varias veces a Aragón; colaboró activamente con la joven Real
Sociedad Económica Aragonesa; contribuyó, quizás
desde Amsterdam, a solucionar los graves problemas de financiación
del Canal
lmperial, y sobre todo comenzó a prestarle una
atención creciente en sus escritos.
Así publicó en pocos años, en las prensas de C. Sommer de
Amsterdam, sus obras más importantes sobre botánica, zoología
y mineralogía aragonesas (Synopsis
estirpium indigenarum Aragoniae, 1779; Mantissa stirpium
indigenarum Aragoniae, 1781; Introductio in oryctographiam, et
zoologiam Aragoniae, 1784; Enumeratio stirpium in Aragonia
noviter detectarum, 1784); realizó una importante labor
editorial traduciendo y publicando las obras de multitud de
poetas, literatos y escritores aragoneses de la época musulmana
(Bibliotheca Arabico-Aragonensis,
1782) y sobre todo de los siglos XVI y XVII (Joannis Sobrarii, Carmina, 1783; Clariorum Aragonensium monumenta in
lucem prolata, 1786; Poesías Selectas de Martín Miguel Navarro
Canónigo de
Tarazona,
1781; la obra de Juan Francisco Andrés de Uztarroz Aganipe de
los Cisnes Aragoneses Celebrados en el clarín de la fama,
1781), y rescató de la biblioteca de la Universidad de Leyden
el famoso mapa de Aragón de Juan Bautista Labaña.
Trasladado a Burdeos por problemas de salud, los acontecimientos
revolucionarios le impulsaron a volver a su tierra en 1791. El
18-II-1790 se casó en Zaragoza con la hermana del cónsul en
Bayona,
María
Teresa Floreuse Bordonava (Zaragoza, 20-X-1749; Zaragoza,
27-I-1815).
No tuvieron hijos. Vivió en Zaragoza, en donde tuvo
dificultades económicas: en 1796 recibió contra su voluntad la
jubilación en la carrera consular; estuvo varios años sin
percibir sus haberes, y en su calidad de persona con fuero
militar solicitó sucesivamente las plazas de tesorero del Ejército
y de archivero de la Diputación del Reino, que no le fueron
concedidas. A pesar de todo, continuó sus tareas científicas:
fue director de las cátedras de Química y Botánica de la Real
Sociedad Económica Aragonesa (1797-1802) y escribió y publicó
en Zaragoza varias obras sobre agricultura, botánica, ciencias
naturales y erudición literaria (Relación
de los experimentos de Agricultura hechos en Zaragoza en el año
1797 acerca del cultivo y rendimiento en pan de diferentes
especias de trigo, 1797; Cl. Hispaniensium, atque exterorum
epistolae, 1793; De libris quibusdam Hispanorum rarioribus
disquisitio, 1794).
Pero sobre todo redactó y editó su Historia
de la Economía Política de Aragón (1798), obra que le
ocupó casi cuatro años de trabajo (1795-1798) y para la cual
usó y consultó, en medio de no pocas dificultades multitud de
documentos, archivos e instituciones, entre ellas la Real
Sociedad Económica Aragonesa.En los últimos años de su vida puso a prueba finalmente su
gran amor a Aragón como patriota y político. En los dos sitios
de Zaragoza fue asesor de Palafox
y se encargó de redactar esos meses la Gazeta
extraordinaria de Zaragoza,
contribuyendo con sus informaciones, a veces de forma
importante, a mantener y alentar la resistencia popular. Tras la
caída de Zaragoza huyó a Murviedro y luego a Palma de
Mallorca, y aún intentó colaborar, viejo ya y sin fuerzas, con
la Junta Gubernativa Superior de Aragón. En 1810 fue nombrado
por ésta diputado a Cortes, cargo que no fue ratificado por el
Consejo de Regencia. Tras la retirada de los franceses volvió
como héroe de la resistencia a Zaragoza y en enero de 1814 fue
nombrado regidor de la ciudad; pero, enfermo ya, no llegó a
ocupar el cargo. Murió tres meses después, a los 72 años de
edad.
(Gran
Enciclopedia Aragonesa 2000, tomo 2)
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Su papel como importante personaje de Los Sitios está un tanto
olvidada, pero no ocurre así con su legado científico. De
hecho su efigie es una de las más vistas por los zaragozanos,
pues se trata de una de las cuatro esculturas sedentes de la
escalinata del Paraninfo,
en la Plaza de Basilio Paraíso.
Comparte espacio con Andrés
Piquer
(médico aragonés del siglo XVIII), Miguel
Servet (médico
y científico también aragonés del siglo XVI) y Fausto
Elhuyar
(científico riojano de lo siglos XVIII-XIX). Las efigies fueron
talladas por Dionisio Lasuén, las dos centrales, y Jaime Lunch,
las de los extremos.
El programa iconográfico, dedicado a la Medicina y las
Ciencias, se completa con las abundantes representaciones de médicos
y científicos, tanto en el exterior del edificio (Euclides,
Newton, Descartes, Abu-l-Qasim, Lamarck, Galeno, Chirino, etc.)
como en el interior, incluido el salón de actos del Paraninfo
(Hipócrates, Arquímedes, Huarte, Del Río, etc.,).
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