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La
hazaña por la que José de la Hera ha merecido que su nombre se
esculpa en piedra, simboliza la bravura y la determinación del
pueblo llano: en efecto, este hombre, un carpintero de 76 años,
viendo en el transcurso de las violentísimas refriegas que se
sucedieron el 4 de agosto, que dos soldados franceses, después
de haber dado muerte a los moradores de una casa, se dedicaban
al pillaje más brutal, arremetió contra ellos sin pensarlo dos
veces, matando a uno y apresando al otro, al que condujo por las
calles hasta llevarlo a presencia de Palafox.
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