Eran militares, Antonio tenía cargo de coronel y Jerónimo de
teniente coronel, mandando en 1808 la compañía de fusileros
de Aragón como primero y segundo jefe, esta compañía
estaba compuesta por 200 hombres de escogida y veterana tropa,
fueron parte importante en el alzamiento zaragozano del 24 de
Mayo de 1808, ambos acompañaron al general Guillelmi a la
reclusión de la Aljafería, impidiendo con su presidio que
fuera agredido por las masas.
Tomaron parte principal en la proclamación de Palafox como
caudillo, participaron en el choque de Alagón donde Antonio
Torres fue herido, intervinieron en la batalla de las eras el 15 de
Junio, y a rechazar el ataque general francés el 2 de Julio,
Palafox, les ascendió a brigadier a Antonio y a coronel a
Jerónimo.El 4 de Agosto fue la fecha clave para los defensores, y
donde Antonio Torres resaltó con luz propia, los imperiales
desataron un ataque en toda regla por el sector de Santa
Engracia, soldados y paisanos huían aterrados hacia la única
salida de la ciudad, el Arrabal, ante tales hechos que presagiaban
la total perdición de la ciudad, Palafox, decidió marcharse de
la urbe con todo su cuartel general, para no dejarse coger prisionero y ponerse al mando de las tropas que tenía en Osera,
dejando a Antonio Torres al mando de la defensa de la
plaza.
Torres, detuvo en la plaza de la Seo, ayudado por su hermano
Jerónimo y el coronel Obispo a los militares y paisanos que huían,
les arengó con energía y avanzó con la muchedumbre por las
calles trasversales, consiguiendo paralizar la acción de los
que se creían dueños de la ciudad, logrando inmovilizarlos en
la línea del Hospital y convento de San Francisco, hasta su
definitiva retirada de la ciudad cuando Lefébvre levantó el
primer asedio.
Justo es reconocer que al éxito obtenido contribuyeron otros
militares, ciudadanos y eclesiásticos, pero de el partió la hábil
dirección, la valerosa iniciativa y el empuje del ataque contra
los franceses, que saqueaban y destruían los barrios centrales
de la ciudad con un vandalismo impropio de tropas disciplinadas,
el brigadier Antonio Torres fue en aquellos momentos el salvador
de Zaragoza.
Al día siguiente de estos hechos, los hermanos Torres
participaron en la salida del vado del río Gallego, para
facilitar la entrada a la ciudad del convoy de pólvora y del
batallón de Guardias Españolas.
También, colaboraron en la organización del regimiento de Fusileros
del Reino, la conducción de los franceses presos en la
Aljafería al castillo de Alcañiz, efectuada por Antonio Torres
y Mariano Cerezo el 25 de Noviembre. La tenaz defensa de la
línea que formaban los edificios del Hospital de Convalecientes
y San Idelfonso, en la que se estrellaron los esfuerzos del
sitiador al finalizar el segundo sitio, y por último, la
apuesta de Antonio Torres en la Junta del 21 de Febrero de 1809,
votando contra toda idea de capitular, apoyando la temeraria
proposición del Saint-Marcq, de que la guarnición rompiendo
las líneas enemigas se abriese paso con la espada y la
bayoneta.
Prisioneros los dos hermanos tras la capitulación, fueron
llevados a Francia donde regresaron en 1814, siendo condecorados
por Fernando VII.
Ambos
hermanos nacieron el La Muela (Zaragoza), Antonio Torres nació
en 1751, comenzó muy joven la carrera militar, en 1793 era ya
teniente coronel, fue ascendido por Palafox a brigadier y
promovido a mariscal de campo por la Junta Suprema gubernativa
del Reino. Estuvo empleado en el ejército del centro en 1815,
era caballero de la gran cruz de San Hermenegildo desde 1816, y
la cruz de tercera clase de la orden de San Fernando, también
lucía las condecoraciones de las dos defensas de Zaragoza.
Afiliado del partido constitucional en el trienio 1820-23, costeó
de su propio bolsillo una modesta lápida de la Constitución
para su pueblo natal, La Muela. Esto bastó a Fernando VII, para que le tomase animosidad y no
ascenderle a teniente general. Casó en Zaragoza en Febrero de
1799 con Bruna Canovas y Naura, del cual tuvo una única hija,
Antonio Torres falleció a la avanzada edad de 81 años, el 14
de Julio de 1832.
Jerónimo Torres era algunos años más joven que su hermano Antonio,
de quien fue compañero inseparable, no alcanzó su longevidad
pues murió en 1828, casó a principios del XIX con Luisa
Cotored y Guzmán, para esa época era ya teniente coronel.
Siendo brigadier de infantería, grado a que le ascendió la
Junta suprema en 1809, por sus méritos en las dos defensas de
Zaragoza.
*Biografía obtenida del libro
"Obelisco Histórico" del general de brigada
M.Salas.
|