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Nació
en Zaragoza el 13 de Abril de 1784. Hija de Antonio, natural de
Bádenas, y de Catalina, nacida en Rueda de Jalón. Matrimonio
de extracción muy humilde, afincado en la parroquia de San Gil
donde bautizaron a María, su única hija.
A muy corta edad, la economía familiar la obliga a buscar techo
y comida, a cambio de sus servicios, en una casa de la populosa
barriada de San Pablo, donde conocerá a Pedro Roncal, mozo
quien, al igual que ella, trabaja en calidad
de criado.
El 12 de mayo de 1805, Pedro y María contraen matrimonio,
instalándose en una casa de la calle Serón (Parroquia de San
Gil), donde les sobrevendrán los terribles acontecimientos de
la guerra.
Durante la
misma, en el primer sitio, María participa activamente en
labores de logística, abasteciendo a los patriotas, en los
puestos de combate, de munición, comida, bebida y cuanto
pudieran precisar. Será ejerciendo estas tareas y sobrepasando
La Puerta del Carmen (en lo que hoy conocemos como Paseo de Mª
Agustín) donde recibirá una herida en el cuello, de graves
consecuencias. Ni el dolor ni la abundante sangre que manaba de
su herida fueron motivo suficiente para hacer desistir de sus
obligaciones a la joven heroína que continuó su cometido con
admirable valentía.
Nada volvemos
a saber de ella hasta localizarla entre las aspirantes a un
dinero que el Secretario de la Embajada Británica, Mr. Charles
Vaughan, lega a la condesa de Bureta para que esta, a su vez, lo distribuya entre los heridos, viudas
y huérfanos de la guerra. En este documento, figura, entre una
interminable lista, María Agustín, impedida de un balazo. El
reparto se hace mediante un escrupuloso sorteo en el que María
no resulta afortunada.
Será el
general Palafox , en 1815,
quien, atendiendo a los servicios prestados, le concederá la
gracia de una pensión, consistente en dos reales diarios, y el
Escudo de Distinción, concerniente al primer sitio.
Añadamos a lo
expuesto que, María Agustín, fue la única zaragozana inválida
de guerra o “impedida de un balazo”. La bala que le
alcanzó el cuello le dejó inútil el brazo izquierdo,
quedando, por tanto, inhabilitada para el trabajo.
En 1819, tras
una larga enfermedad, muere Pedro Roncal. Pasados seis años,
María contrae segundas nupcias, esta vez con Antonio Guisan.
Ambos se trasladan a la Torre de Postas de Alagón, donde se les
proporciona trabajo y alojamiento. Será este su último
destino, ya que, María, fallece, con más pena que gloria, un
22 de noviembre de 1831, a la edad de 48 años. Su partida de
defunción, dice, entre otras cosas: “No dejó hijos, no hizo
testamento; enterrada como pobre de solemnidad en el
fosal de San Pablo”
Nuria Marín.
* Para más información ver: ¿Quién fue María
Agustín? Cuadernos de Aragón nº25
Autora: Nuria Marín . Editado por: Institución Fernando el Católico
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