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Onda Cero Zaragoza, 4ª
época, programa nº 11
Emitido el viernes 28 de marzo de 2008
Interviene: Paco Escribano y José
Antonio Alaya
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Para facilitar
la descarga del archivo de sonido, lo hemos dividido en dos
partes.
I Parte
II Parte |
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ZARAGOZA 2008:
BICENTENARIO DE LOS SITIOS
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CONGRESO DE HISTORIA.
Tendrá lugar durante toda la semana en
la Academia General Militar y la Facultad de Filosofía y Letras. Se
abordará la Guerra de la Independencia desde un punto de vista
militar, aunque tratando temas en los que habitualmente se ha
profundizado poco, como es el caso del reclutamiento, la formación
de oficiales o las repercusiones sobre el resto de las guerras
napoleónicas, junto a otros más habituales como las operaciones
militares, el papel de la guerrilla, la organización de los
ejércitos enfrentados, etc.
RECOMENDACIÓN
DE LIBRO.
Jesús
Madre Casorrán. Estampas de Los Sitios de Zaragoza. Editado
por la D.G.A., Turismo de Aragón.
Colección de 125 pequeños relatos de
acciones parciales de los asedios, junto con una buena selección de
imágenes. El resultado es una especie de puzzle de episodios de los
combates y que está siendo un gran éxito de ventas (puede
encontrarse en las principales librerías de la ciudad).
PRESENTACIÓN
DE LIBRO.
Ángeles de Irisarri. La
Artillera. Editado por
SUMA DE LETRAS.
El próximo día 31 de marzo, lunes, a
las 19,30 h., en el Instituto E. S. Goya.
Avda. de Goya, nº 45. Zaragoza. Actuará
el Grupo Akordes interpretando marchas militares y la soprano Mª
Asunción Ferrer Burillo cantará jotas de la época.
CICLO DE
CONFERENCIAS: “LA IGLESIA EN LOS SITIOS DE ZARAGOZA”.
Centro Regional de Estudios
Teológicos de Aragón. Ronda de la Hispanidad, 10 (junto al Hospital
Militar), Zaragoza. Los jueves de abril y mayo a las 19 horas.
ENTRADA LIBRE.
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3 de abril:
Los Sitios a través de los grabados de Gálvez y Brambila.
Gonzalo Aguado (A.C. “Los Sitios de Zaragoza”).
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10 de abril:
Ramón Arce, un arzobispo ilustrado. J.M. Calvo.
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17 de abril: El
Pilar, la Virgen y Los Sitios de Zaragoza. Enrique Pasamar.
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24 de abril:
Madre Rafols: el otro nombre de la hospitalidad. Nuria Gironella.
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8 de mayo: Los
Sitios en el Real Seminario de San Carlos. Javier Calvo.
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15 de mayo: El
Padre Boggiero y los Escolapios durante Los Sitios. P. Dionisio
Cueva. |
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MANTO A LA VIRGEN DEL
PILAR
Dentro del
conjunto de actividades conmemorativas del Bicentenario de Los
Sitios, nuestra Asociación se ha propuesto que el pueblo zaragozano
done un manto a la Virgen del Pilar, en recuerdo de los defensores
de 1808-1809, que consideraban a su Virgen como su capitana y
baluarte moral.
No se trata de un
manto de la Asociación, sino que nos limitamos a lanzar y gestionar
la iniciativa. Por ello se ha abierto una cuenta corriente en la que
se admiten donaciones. En un apartado específico de nuestra web se
informará del estado de la cuestación, así como de los nombres de
los donantes, salvo instrucciones expresas de éstos.
C.C. 2085 0103 96 03315 37669,
IBERCAJA, CENTRAL PARAÍSO
Puede encontrar la
agenda actualizada de los actos de todo el año, no sólo con los
ya confirmados, sino también con otros en diversas fases de
organización y que incluso podrían no llegar a realizarse en:
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CRÓNICA DE ZARAGOZA, LUNES
28 DE MARZO DEL AÑO DEL SEÑOR DE 1808
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Titulares:
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ABDICACIÓN DE CARLOS IV.
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EL REY FERNANDO
VII ENTRA EN MADRID.
-
GRAVES
ALTERACIONES ESTUDIANTILES EN ZARAGOZA.
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EL REY DE ESPAÑA ABDICA EN SU HIJO FERNANDO.
Habla Su Majestad
el Rey Carlos IV.
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Como los
achaques de que adolezco no me permiten soportar por más tiempo el
grave peso del gobierno de mis reinos y me sea preciso para reparar
mi salud gozar en clima más templado de la tranquilidad de la vida
privada, he determinado, después de la más seria deliberación,
ABDICAR MI CORONA EN MI HEREDERO Y MUY CARO HIJO EL PRÍNCIPE DE
ASTURIAS. Por tanto, es mi real voluntad que sea reconocido y
obedecido como Rey y Señor natural de todos mis reinos y dominios. Y
para que este mi real decreto de libre y espontánea abdicación tenga
su exacto y debido cumplimiento, lo comunico al Consejo y demás a
quienes corresponda. Dado en Aranjuez a 19 de marzo de 1808. Yo el
Rey. |
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Se ha llegado a esta importante noticia tras los sucesos que
comenzaron en Aranjuez el 17 de marzo. Ese día corrió por las calles
el rumor del viaje de los reyes hacia Andalucía, lo que provocó que
una multitud se agolpara frente al Palacio Real para impedirlo.
A continuación se asaltó el palacio del Príncipe de la Paz, Manuel
Godoy, que no fue encontrado hasta el día 19 por la mañana, pues se
había escondido entre unas esteras en el desván. Se le trasladó
hasta el Cuartel de Guardias de Corps, en medio de una lluvia de
golpes.
Tenemos el relato de primera mano de José Palafox, un ilustre
aragonés que presta servicios en la Guardia de Corps, y que se
encuentra custodiando a Godoy. |
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Me comisionó
personalmente Su Majestad para encargarme de la persona de D. Manuel
de Godoy. Le sacamos por medio de un tumulto horroroso a riesgo de
perder la vida. Pero, habíamos tomado las precauciones más
prudentes, pues en el camino teníamos dos partidas del primer
batallón de Voluntarios de Aragón, los milicianos de la guardia de
honor del reo y alguna caballería, por lo que pudimos transportarle
custodiado principalmente por un destacamento de guardias de Corps
hasta pasado Valdemoro. Allí se nos presentó un edecán de Murat,
anunciando que si lo conducíamos a Madrid, se pondrían los franceses
sobre las armas para estorbarlo. Por tanto pasamos a Pinto, donde lo
colocamos en una casa redoblando la vigilancia, y no dejándole
hablar con nadie. Allí estuvimos haciendo un servicio activísimo,
tomando por las noches y aún de día, todas las precauciones de
campaña. Luego pasamos con el reo al castillo de Villaviciosa, donde
siguen las mismas medidas de precaución. |
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Ante la tensa situación, Su Majestad Carlos IV abdicó la Corona en
su hijo, que se convirtió así en Fernando VII. De forma inmediata,
se preparó el traslado de la Corte a Madrid, que tuvo lugar el día
24, en medio del entusiasmo de la población de la Villa. |
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Conectamos con
nuestra corresponsal en Madrid, Belén Vicente:
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¿Cómo fue la entrada del Rey en la capital?
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Pues el solo aviso de que iba a venir causó indecible
contento, y ya la noche anterior salió un gran gentío a aguardarle,
concurriendo al camino todos los pueblos de la comarca con no menor
diligencia y afán. Así rodeado de tan nuevo y grandioso
acompañamiento entró el Rey en la Villa a caballo por la puerta de
Atocha, siguiendo el paseo del Prado, y las calles de Alcalá y
Mayor, hasta palacio.
·
Nos han contado que tardó varias horas en hacer ese
trayecto.
·
Así fue, pues llevaba una escolta muy escasa y por doquiera
que pasaba era estrechado y abrazado por el inmenso concurso, que le
tendía las capas al encuentro, con deseo de que fueran holladas por
su caballo. Y en las ventanas se tremolaban los pañuelos, y los
vivas y clamores salían de todas las bocas, resonando en plazuelas y
calles, en tablados y casas, acompañados de las bendiciones más
sinceras y cumplidas. Y aún sigue ese ambiente de alegría.
·
Muchas gracias.
Por otro lado, el
Mariscal Joachim Murat, Gran Duque de Berg había entrado en la
ciudad el día anterior, llevando delante la caballería de la guardia
imperial y lo más escogido y brillante de su tropa, y rodeado él
mismo de un lujoso séquito de ayudantes y oficiales de estado mayor.
El vecindario de Madrid, si bien algo temeroso de las intenciones de
los franceses, no lo estaba a punto que no los recibiese
afectuosamente, ofreciéndoles por todas partes refrescos y agasajos.
Sin embargo, el Duque
de Berg cometió un error al ordenar que algunas de sus tropas
maniobrasen en medio de la carrera por donde el Rey había de pasar.
Desagradó orden tan inoportuna en aquel día, así como que se haya
mudado a la antigua casa del Príncipe de la Paz. Estos
acontecimientos están influyendo para indisponer los ánimos del
vecindario contra los franceses. A ello ha contribuido también la
noticia de la ocupación del Castillo de San Fernando de Figueras,
ocurrida hace unos días, de forma similar a lo acontecido en
Barcelona, Pamplona y San Sebastián.
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GRAVES ALTERACIONES
ESTUDIANTILES EN ZARAGOZA.
El día 22 se tuvo noticia en nuestra ciudad de lo ocurrido en Madrid
con el Príncipe de la Paz, su prisión y movimientos contra su
persona. El Real Acuerdo celebró una sesión extraordinaria en la que
se leyó el Decreto exonerándole del Almirantazgo de España e Indias,
de Generalísimo y demás honores y cargos. La noticia se anunció por
carteles impresos aquella misma tarde y fue celebrada por el
vecindario con mucho entusiasmo y alegría.
La nota negativa de este día fueron los hechos protagonizados por
los estudiantes de la Universidad, que se extralimitaron en sus
celebraciones y llevaron a cabo importantes altercados en el centro
de la ciudad. Querían quemar un retrato de Godoy y lo hicieron en
las cercanías de la Cruz del Coso. |
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Declaraciones del estudiante Matías Calvo, de Leciñena:
Estábamos ya
muy irritados porque el Príncipe de la Paz había sacado un plan de
estudios pasando el fin del curso de marzo a junio. Como había un
retrato suyo en el claustro de la Universidad, nos alborotamos de
tal manera que atropellamos a los catedráticos hasta encerrarlos en
un claustrillo. Yo, entrando en otro claustro cogí unas trancas que
allí había y me las llevé para echar abajo la puerta del Claustro
mayor y poder llegar adonde estaba colgado el retrato. Corté el
lienzo y me lo llevé, dejando allí el marco. Salimos con él a la
puerta de la Universidad, donde había unas mil personas y se decidió
darle fuego. Colgamos el lienzo con la tranca y ocho cordones
llevados por estudiantes y yo llevaba la tranca, ya que me parecía
de derecho. Desde la universidad salimos hacia el Teatro, en el
Coso, llevando el pendón en medio. Cuando llegamos, se hizo una
hoguera cuyas llamas subían más altas que los tejados y después de
bien escupido y pateado el excelentísimo Don Príncipe de la Paz, fue
echado a las llamas como le correspondía. |
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Tras estos hechos se paseó un retrato del Príncipe de Asturias,
llevado en triunfo al grito de ¡Viva los reyes! hasta la
Universidad, donde se colocó en el mismo sitio en que estuvo el de
Godoy. Concluyó esta plausible función con varios alegros hasta que
se hizo de noche, en la que se tiraron voladores y todo fue
regocijo, así en los estudiantes como en los demás vecinos de la
ciudad, sin haber ocurrido desgracia ni alboroto alguno, concediendo
el Claustro vacaciones hasta el día 28. En los días siguientes
continuó el estado de excitación de los universitarios y finalmente
se determinó concederles licencia a cuantos quisieran irse,
aprobándoles el curso por entero.
El día 26 llegó la noticia de la abdicación de La Corona de España a
favor de nuestro Príncipe de Asturias y se leyó la Proclama del
nuevo Rey Don Fernando VII mediante Carta que se leyó en Acuerdo
extraordinario, habiendo hecho grande eco en las gentes y
alegrándose mucho con la nueva Proclama. Este día por la noche
dieron los estudiantes una famosa música de 8 a 11 en el Coso, en la
que se cantaron muchos vivas y canciones, con mucho alboroto y
entusiasmo en obsequio del nuevo Monarca, tirándose muchos
voladores, huetes y tiros por toda la ciudad, que parecía una salva
continuada. |
Noticias locales extraídas de Años políticos e
históricos de las cosas sucedidas en Zaragoza (1808), de Faustino
Casamayor.
Noticias nacionales e internacionales provenientes
de la Gazeta de Madrid de los días 15, 18, 22 y 25 (abdicación)
de marzo de 1808.
El relato de la entrada de Fernando VII y Murat en
Madrid ha sido extraído de la Historia del levantamiento, guerra y
revolución de España, del Conde de Toreno.
Relato del estudiante tomado de El manuscrito
de Matías Calvo, Juan José Marcén, Mira Editores, 2000.
Relato de José Palafox adaptado del texto de su
hoja de servicios.
Todo ello complementado con diversas publicaciones de efemérides, tanto
impresas como de Internet.
Conde de Toreno. Historia del levantamiento, guerra y revolución de
España, libro 2º.
Ya
hemos indicado cómo las tropas francesas se avanzaban hacia Madrid. El
15 de Marzo había Murat salido de Burgos, continuando después su marcha
por el camino de Somosierra. Traía consigo la guardia imperial, numerosa
artillería y el cuerpo de ejército del Mariscal Moncey, el que
reemplazaba el de Bessières en los puntos que aquél iba desocupando.
Dupont también se avanzaba por el lado de Guadarrama con toda su fuerza,
a excepción de una división que dejó en Valladolid para observar las
tropas españolas de Galicia. Se había con particularidad encargado a
Murat que se hiciera dueño de la cordillera que divide las dos
Castillas, antes que se apoderase de ella Solano u otras tropas;
igualmente se le previno que interceptara todos los correos, con otras
instrucciones secretas, cuya ejecución no tuvo lugar, a causa de la
sumisa condescendencia de la nueva corte.
Murat, inquieto y receloso con lo acaecido en Aranjuez, no quiso dilatar
más tiempo la ocupación de Madrid, y el 23 entró en la capital, llevando
delante, para excitar la admiración, la caballería de la guardia
imperial y lo más escogido y brillante de su tropa, y rodeado él mismo
de un lujoso séquito de ayudantes y oficiales de estado mayor. No
correspondía la infantería a aquella primera y ostentosa muestra,
constando en general de conscriptos y gente bisoña. El vecindario de
Madrid, si bien ya temeroso de las intenciones de los franceses, no lo
estaba a punto que no los recibiese afectuosamente, ofreciéndoles por
todas partes refrescos y agasajos. Contribuía no poco a alejar la
desconfianza el traer a todos embelesados las importantes y repentinas
mudanzas sobrevenidas en el gobierno. Sólo se pensaba en ellas y en
contarlas y referirlas una y mil veces, ansiando todos ver con sus
propios ojos y contemplar de cerca al nuevo Rey, en quien se fundaban
lisonjeras e ilimitadas esperanzas, tanto mayores, cuanto así descansaba
el ánimo, fatigado con el infausto desconcierto del reinado anterior.
Fernando, cediendo a la impaciencia pública, señaló el día 24 de Marzo
para hacer su entrada en Madrid. Causó el solo aviso indecible contento,
saliendo a aguardarle, en la víspera por la noche, numeroso gentío de la
capital, y concurriendo al camino con no menor diligencia y afán todos
los pueblos de la comarca. Rodeado de tan nuevo y grandioso
acompañamiento llegó a las Delicias, desde donde por la puerta de Atocha
entró en Madrid a caballo, siguiendo el paseo del Prado, y las calles de
Alcalá y Mayor, hasta palacio. Iban detrás y en coche los infantes don
Carlos y don Antonio. Testigos de aquel día de placer y holganza, nos
fue más fácil sentirlo que nos será dar de él ahora una idea perfecta y
acabada. Horas enteras tardó el rey Fernando en atravesar desde Atocha
hasta palacio: con una escasa escolta, por doquiera que pasaba
estrechado y abrazado por el inmenso concurso, lentamente adelantaba el
paso, tendiéndosele al encuentro las capas con deseo de que fueran
holladas por su caballo: de las ventanas se tremolaban los pañuelos, y
los vivas y clamores, saliendo de todas las bocas, repetían y resonaban
en plazuelas y calles, en tablados y casas, acompañados de las
bendiciones más sinceras y cumplidas. Nunca pudo monarca gozar de
triunfo más magnífico ni más sencillo; ni nunca tampoco contrajo alguno
obligación más sagrada de corresponder con todo ahínco al amor
desinteresado de súbditos tan fieles.
Murat, oscurecido y
olvidado con la universal alegría, procuró recordar su presencia con
mandar que algunas de sus tropas maniobrasen en medio de la carrera por
donde el Rey había de pasar. Desagradó orden tan inoportuna en aquel
día, como igualmente el que, no estando satisfecho en el alojamiento que
se le había dado en el Buen Retiro, por sí y militarmente, sin contar
con las autoridades, se hubiese mudado a la antigua casa del Príncipe de
la Paz, inmediata al convento de doña María de Aragón. Acontecimientos
eran éstos de leve importancia, pero que influyeron no poco en
indisponer los ánimos del vecindario. Aumentóse el disgusto en vista del
desvío que mostró el mismo Murat con el nuevo rey; desvío imitado por el
embajador Beauharnais, único individuo del cuerpo diplomático que no le
había reconocido. La corte disculpaba a entrambos con la falta de
instrucciones, debida a lo impensado de la repentina mudanza; mas el
pueblo, comparando el anterior lenguaje de dicho embajador, amistoso y
solícito, con su fría actual indiferencia, atribuía la súbita
transformación a causa más fundamental. Así fue que la opinión respecto
de los franceses de día en día fue trocándose y tomando distinto y
contrario rumbo. |
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