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Onda Cero Zaragoza, 4ª
época, programa nº 23
Emitido el viernes 20 de junio de 2008
Interviene: Paco Escribano y José
Antonio Alaya
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Para facilitar
la descarga del archivo de sonido, lo hemos dividido en dos
partes.
I Parte
II Parte |
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ZARAGOZA 2008:
BICENTENARIO DE LOS SITIOS
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CONMEMORACIONES
DEL BICENTENARIO DEL COMIENZO DEL PRIMER SITIO:
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Día de Los Sitios (15 de junio).
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Inauguración de la Expo 2008.
MANTO A LA VIRGEN DEL PILAR.
Nuestra Asociación ha propuesto donar un manto a la
Virgen del Pilar, en recuerdo de los defensores de 1808-1809, que
consideraban a su Virgen como su capitana y baluarte moral.
EL MANTO YA
ESTÁ TERMINADO.
SE ENTREGARÁ EL
PRÓXIMO 22 DE JUNIO A LAS 11.45.
Ha sido confeccionado por
Bordados Olga (C/ Sixto Celorrio, 7)
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La financiación se ha llevado a cabo mediante cuestación
popular. La recaudación ha superado los
8.000 euros, depositados por 92 personas e instituciones, por lo que
se ha cubierto el coste del manto e incluso ha quedado un remanente
que se empleará en acciones relacionadas con la donación y de las
que se informará oportunamente.
En un apartado específico de nuestra web se informa del
estado de la colecta, así como de los nombres de los donantes, salvo
instrucciones expresas de éstos.
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Puede encontrar la agenda
actualizada de los actos de todo el año, no sólo con los ya confirmados,
sino también con otros en diversas fases de organización y que incluso
podrían no llegar a realizarse en:
CRÓNICA DE ZARAGOZA,
LUNES 20 DE JUNIO DEL AÑO DEL SEÑOR DE 1808
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Titulares:
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GLORIOSA VICTORIA DEL PUEBLO ZARAGOZANO
ANTE EL INVASOR FRANCÉS.
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CONTINÚAN LOS PREPARATIVOS ANTE POSIBLES
NUEVOS ATAQUES.
-
SE EXTIENDE LA
INSURRECCIÓN POR TODA ESPAÑA.
GLORIOSA VICTORIA DEL
PUEBLO ZARAGOZANO ANTE EL INVASOR FRANCÉS.
LO QUE PARECÍA IMPOSIBLE, OCURRIÓ. El
hasta ahora invencible Ejército francés fue derrotado ante las tapias de
nuestra ciudad el pasado miércoles, un día que pasará a los anales como
aquél en que el heroico valor de un pueblo, en la defensa de la causa
más justa que puede presentar la historia, venció a quien creía poder
abatir toda resistencia con su sola presencia. El 15 de Junio hará
conocer a toda Europa las hazañas de Zaragoza y la historia las
recordará con admiración.
Tan
gloriosa jornada tuvo, sin embargo, un mal preludio, pues en la noche
del día 13 se recibieron las noticias de la derrota sufrida por nuestras
tropas en Mallén. De inmediato tocaron las campanas
a rebato, se puso la ciudad sobre las armas y se mandó que a las 2 de la
mañana siguiente estuviese en el Campo del Sepulcro todo vecino, a cuya
hora formaron de 8 a 9 mil hombres.
El General Palafox salió con esas fuerzas a las 4 y
pasaron a Alagón, donde se batieron con vigor, pero todo fue un destrozo
y desconcierto, muriendo gran número de los nuestros, tanto por el
cansancio, el calor y la falta de alimentos como por el fuego enemigo.
El General regresó aquella noche y mandó se
alarmase todo el Ejército y que el pueblo tomase las armas.
Antes de las 11 de la mañana del día 15 se tuvo
noticia de la proximidad de las tropas francesas. El General, tras besar
la mano de la Virgen del Pilar, marchó a poner su cuartel General en
Belchite, dejando al mando de la Plaza al Teniente de Rey Don Vicente
Bustamante. Antes de las dos de la tarde se acercaron los enemigos en
gran número, bajando por Torrero y Santa Bárbara, empezando el fuego con
el mayor tesón, al que se le correspondió con los cañones de las Puertas
del Portillo y Santa Engracia.
El enemigo consiguió penetrar por la Puerta del
Carmen y la del Portillo, pero todos murieron. Habiendo acudido los
paisanos y esforzándose con un tesón inaudito, lograron alcanzar la más
brillante victoria jamás vista, siendo el triunfo el más grande y sus
circunstancias las más heroicas. Ayudó mucho el valor de las mujeres que
desde un principio llegaron hasta las filas llevando agua, vino,
aguardiente y toda suerte de municiones. Se distinguieron muy
particularmente los vecinos del Arrabal y Tenerías, así como los de las
Parroquias de la Magdalena, San Pablo y San Miguel.
Además de matarles más de 700 hombres, se logró
coger a los franceses muchos caballos y armas, una caja de guerra, seis
banderas y seis cañones de Batallón. Duró la acción
hasta más de las 7 de la tarde, que descalabrados se fueron retirando
hasta más de la Casa blanca, a la que dieron fuego. Los nuestros
entraron triunfantes en la ciudad, llevando las banderas a Nuestra
Señora, acompañándoles todo el pueblo a darle gracias por batalla tan
señalada.
CONTINÚAN LOS PREPARATIVOS ANTE POSIBLES NUEVOS ATAQUES.
Los franceses no han vuelto a acercarse a las tapias de la
ciudad. Sin embargo, han continuado los trabajos de fortificación en
previsión de que lancen un nuevo asalto. Se han
reforzado las murallas y se han inutilizado todos los caminos próximos a
ellas, cerrando con maderos y otros estorbos las bocacalles,
especialmente las inmediatas a las Puertas, y surtido de pólvora y balas
a todo el vecindario, que está guardando las plazas, cárceles, Audiencia
y demás oficinas. Gran número de mujeres y religiosos están
distribuyendo comidas a los soldados y trabajadores.
El
mando de la ciudad ha sido asumido por el Señor Marqués de Lazán, con
poderes amplios de su hermano, el General Palafox. Además, ha continuado
la llegada de tropas que se unen a la defensa, entre ellas unos soldados
portugueses huidos de Bayona, algunas partidas de varios Regimientos de
Infantería venidos de Madrid y Barcelona y un batallón bastante falto
del Regimiento de Extremadura. El General Lefebvre envió un pliego en el
que exigía la rendición de la ciudad y esta misma mañana ha salido un
edecán de nuestro Capitán General con la respuesta negativa a tal
petición.
Nuestro
compañero, Paco Escribano, se encuentra en la Torre Nueva.....
-
¿Cómo se ve desde esa altura el campo francés?.
-
Puedo ver movimientos de unidades entre el Huerva y la subida a
La Muela, tiendas y barracas en la Val de Espartera, destacamentos de
Caballería, movimientos por el barranco de la Muerte, algunas humaredas
(saqueo e incendio de Santa Fe el día 16), obras por la parte de la
Bernardona. Correrías hacia el Ebro, vadeándolo para pasarse en caso
necesario al Castellar.
-
¿Y de los españoles?
-
Gran fortaleza en Torrero, patrullas y descubiertas, trabajos de
fortificación en el castillo, con un reducto cuadrado.
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¿Cómo puedes ver todo eso?
-
Estoy con el señor José Mor de Fuentes, un marino de Monzón que
tiene el mando de la atalaya que se ha establecido en este punto. ¿Cómo
se le ocurrió montar este observatorio?
-
Se me ocurrió el día 15 de junio subir a la torre para observar a
los enemigos, y casualmente tuvo el mismo pensamiento el Comandante de
Artillería. Convinimos en la necesidad indispensable de que se
estableciese aquí mismo una especie de atalaya, para otear de continuo
las operaciones de los Franceses. Como él tenía que acudir a las
urgencias de su ramo, me suplicó que me encargase de aquel destino. Como
faltaba el General fue preciso participar aquella determinación a su
hermano el Marqués de Lazán, que ejerce el mando, quien la ha aprobado
altamente.
-
¿Y con qué medios cuenta?
-
Mi amiga la condesa de Bureta, que vive aquí al lado, subió a
visitarme brindándome con los excelentes anteojos que heredó de su
padre, muerto de Teniente General hace algún tiempo. Así puedo ver a mi
satisfacción al enemigo, y así en mis partes puedo especificar el número
cabal de tropa, y el calibre y la calidad de las piezas que se ponen en
movimiento, para sus ataques o expediciones.
-
Pues ya ves José Antonio, que éste es un punto importante para la
defensa de la ciudad, pues incluso está previsto que se toque a rebato
con la campana en caso de que se produzca el temido ataque....
SE
EXTIENDE LA INSURRECCIÓN POR TODA ESPAÑA.
Continúan llegándonos noticias
sobre el ambiente antifrancés que se extiende por todo nuestro
país. La propia Gazeta de Madrid da cuenta de los movimientos de tropas
imperiales que han entrado en Segovia, Palencia y Valladolid, además de
estar llegando a Córdoba. Según estas informaciones, tales soldados
están derrotando a quienes llaman sediciosos y miserables, a la vez que
aseguran estar actuando como debe hacerse al avanzar por país amigo.
Sin embargo, por otras vías nos cuentan de los
saqueos que protagonizan esas tropas al ocupar las poblaciones que les
ofrecen resistencia.
Por otro lado, no cesan de
llegar las nuevas de todos los puntos de España proclamando a Fernando
como nuestro Rey y declarando la guerra al invasor Napoleón. En Sevilla
se ha constituido una Suprema Junta de Gobierno que ha empezado a editar
una Gazeta Ministerial en la que se recogen los preparativos de defensa
de la mitad Sur de la Península. El general Castaños, jefe de las
fuerzas del Campo de Gibraltar, se ha puesto al mando de los miles de
soldados de Andalucía y Sur de Portugal, y se están recibiendo apoyos de
la escuadra británica que hasta ahora bloqueaba Cádiz.
FUENTES:
-
Noticias locales extraídas de Años políticos e históricos de las
cosas sucedidas en Zaragoza (1808), de Faustino Casamayor, del
Diario de Los Sitios de Faustino Casamayor (Comuniter, 2000) y de la
Historia de los dos sitios que pusieron a Zaragoza en los años de
1808 y 1809 las tropas de Napoleón, de Agustín Alcaide Ibieca.
-
Gazeta
de Zaragoza de los días 11, 14, 16 y 18 de junio de 1808.
-
Gazeta de Madrid
de los días 14, 17,
18 y 19 de junio de 1808.
-
Gazeta
ministerial de Sevilla de los días 1, 4, 8 y 11 de junio de 1808.
-
Relato
de la atalaya de la Torre Nueva tomado del
Bosquejillo de la vida y escritos
de José Mor de Fuentes.
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Gazeta de Zaragoza, 16 de Junio de
1808. |
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Bosquejillo
de la vida y escritos
D. José Mor
de Fuentes
Por fin el 24
de mayo llegó el correo que traía el cohete incendiario, quiero decir,
el notición de las renuncias en Bayona, y el nombramiento del fugitivo
Eneas, del héroe de la Mancha, para la lugartenencia general de la
Monarquía.
Desde muy por
la madrugada se fueron agolpando corrillos frente al Palacio del general
Guillelmi, que estaba cerca de mi casa; y a eso de las diez, habiéndose
reforzado en gran manera, subieron hasta su vivienda, y sin usar de
rodeos, le pidieron armas para defenderse de los Franceses. Es de saber
que a la sazón no había en la ciudad ni en Aragón una sola compañía de
soldados, excepto los miñones, que, como se sabe, no son tropa de línea,
y se reducían a unos 200 hombres.
El General
contestó que carecía de medio y sobre todo de órdenes. Los demandantes
replicaron si las esperaba de Murat, actual soberano de la nación, y que
estas serían de aherrojarlos a todos. El paradero de la contienda fue
prender al mismo Guillelmi, y cercado de gente armada, lo vi pasar con
bastante serenidad por debajo de mi balcón, camino del castillo de la
Aljafería, donde le dejaron encerrado.
Ya se habían
descargado del superior que se oponía aferradamente a sus miras, pero
¿quién se encargaba del mando en circunstancias tan azarosas? Brindaron
con él a Cornel, que había sido ministro de la guerra, al
Conde de Sástago y a otros; todos se estremecieron a semejante
propuesta, y se negaron con desesperados extremos a tan arriesgado
trance.
Los desalados
vecinos andaban de calle en calle con las armas en la mano, buscando
ansiosamente, y sin cometer el menor exceso, un oficial aragonés que se
dignase empuñar el bastón. En esto, a la hora de la siesta del 26
[¿25?], asomaron en mi casa dos clérigos de la Iglesia de San Miguel, y
me dijeron que se había pensado en mí para general; y que si yo
aceptaba la propuesta, vendrían luego los labradores de su parroquia
armados para aclamarme y escoltarme a la Audiencia para solemnizar mi
nombramiento. Contestéles con las mismas veras que me manifestaban, que
habiendo presenciado las atrocidades de los ya enemigos en Madrid,
estaba pronto a sacrificarme por la causa nacional; pero que me constaba
de ciencia cierta haber ido varios mozos de la clase media en busca de
Palafox, que se hallaba en la torre de Alfranca, recién venido de
Bayona, que por mi cuenta debía llegar aquella misma noche, y cuando no,
la mañana siguiente se tomaría el partido que se juzgase más acertado.
Vino en efecto
aquella noche Palafox, le vi la madrugada inmediata; y dígase cuanto se
quiera de la resistencia que opuso al principio, lo cierto es que
admitió el mando, y con este arriesgadísimo arrojo, reunió los ánimos,
concentró las providencias y las operaciones, e hizo un servicio
señaladísimo a la patria.
El entusiasmo
general rayaba en frenesí. Se alistaron facilísimamente los batallones,
las compañías se solían formar por gremios u oficios, y la de albañiles
en especial, encerrándose en la plaza de toros, rehusaba todo género de
respiro en larguísimas horas; de modo que en el término de una semana se
habilitó perfectamente en el manejo del arma y en los principales
movimientos del ejército. Pero se padecía suma escasez de oficiales, y
este vacío no se suplía con la excelente voluntad de los más cabales en
miembros y en potencias.
Extendí desde
luego un plan de operaciones, encargando particularísimamente no se
presentasen nuestros reclutas a la caballería enemiga, que ya estaba en
marcha, y que forzosamente los había de arrollar. Llevé mi escrito al
general con todo estudio a la hora de hallarle en la mesa, y recomendé a
cuantos le rodeaban se tuviese muy presente su contenido. Así lo
ofrecieron todos, pero luego trascordaron su palabra en el acto de su
ejecución.
Llegaron
nuestras avanzadas hasta Tudela; vinieron los enemigos y las dispersaron
al vuelo, haciendo luego otro tanto con nuestros cuerpos bisoños en
Aragón, de modo que sin un destacamento de voluntarios de Aragón que
milagrosamente se apareció aquellos días, a las órdenes de mi íntimo
amigo y bizarrísimo oficial D. Pedro Gasca, que guarecido de unas tapias
a las orillas del canal, con sus oportunas descargas contuvo al enemigo,
aquella misma tarde se apodera este de la ciudad absolutamente
desprevenida.
Se presentó el
día siguiente, y aun se internaron algunos soldados por las calles, mas
perecieron casi todos, y los demás fueron rechazados. Entonces se acudió
a formar una especie de reductillos o baterías por las puertas con
ramaje, sacos a tierra, en fin como se pudo, pero sin resguardar la
tapia larga y bajísima del Carmen y Convalecientes, como que todo
pertenecía a una ciudad cercada de paseos amenísimos sin el más remoto
viso de plaza militar, y careciendo de tropas y de fortificación, no le
quedaba más recurso que oponer como dice Arriaza:
Brazos de hierro y pechos de diamante;
cual lo practicaron en efecto sus ínclitos moradores.
Ocurriome aquel
mismo día 11 [15] de junio subir a la torre nueva para observar a los
enemigos, y casualmente tuvo en aquel punto el mismo pensamiento el
Comandante de Artillería, y desde luego convinimos en la necesidad
indispensable de que se estableciese allí mismo una especie de atalaya,
para otear de continuo las operaciones de los Franceses, y como el otro
tenía que acudir a las urgencias de su ramo, me suplicó que me encargase
de aquel destino. Como faltaba el General, y no vino hasta pasado algún
tiempo, fue preciso participar aquella determinación a su hermano el
Marqués de Lazán, que ejercía el mando, quien la aprobó altamente.
Mi amiga la
condesa de Bureta tenía su casa en la inmediación, subió a visitarme
brindándome con los excelentes anteojos que heredó de su padre, muerto
de Teniente General hacía algún tiempo. Por este medio atalayaba a mi
satisfacción al enemigo, y así en mis partes solía especificar el número
cabal de tropa, y el calibre y la calidad de las piezas que se ponían en
movimiento, para sus ataques o expediciones.
Como los
Franceses se habían apoderado, por los ardides vil y soezmente
bonapartescos que son bien notorios de la ciudadela y plaza de Pamplona,
tenían expedita la carretera de Navarra para enviar cuantos refuerzos
necesitaban a Lefebvre, sobrino del Mariscal, que era el encargado del
sitio. Con este motivo sus movimientos eran incesantes, y así Martínez
de la Rosa estuvo muy escasamente informado, cuando dice que los
enemigos dieron a la ciudad hasta seis ataques. Pobréale sobremanera el
incensario al panegirista, repartiendo por toda la duración del sitio el
número de acciones que solía haber en un solo día; y así aun cuando
añadiera un cero a su escasillo guarismo, no alcanzaría a expresar la
verdad, pues en efecto fueron más de 60 los avances o refriegas que se
empeñaron en los dos meses que duró la contienda.
Apenas sonaba
el eco de arrebato en mi Torre nueva, todo el vecindario
abandonaba sus faenas, y volando al Coso para informarse del rumbo que
traía el enemigo, se abalanzaba en riada al punto amenazado, y no volvía
a sus hogares sino triunfante y satisfecho. Las mujeres, hechas unas
furias infernales, clamaban por metralla, y en cuajando sus canastos
iban a carrera a llevarla en persona a las baterías, aguijoneando y tal
vez avergonzando a los hombres que las servían. Las señoras principales
solían ir también a repartir personalmente la comida a los artilleros;
quienes con estas demostraciones enloquecían de entusiasmo. [....]
Llegó el
regimiento de Extremadura casi en cuadro, pero su bizarra oficialidad
fue de suma importancia para completar y habilitar el cuerpo y
desempeñar el servicio con todo esmero y valentía.
A primeros de
julio asomó un oficial de Marina que quiso encargarse de la Comandancia
de la atalaya, con lo cual pude complacer al General, en ir
absolutamente solo a reconocer el estado de nuestra raya con Francia por
la parte confinante a Cataluña, de donde no se tenía en Zaragoza la
menor noticia.
El 11 de julio
salí con dos señoras que iban a Huesca, en un carrito cubierto, que no
parece llamó la atención a los enemigos, que ya habían pasado el Ebro, e
infestaban su izquierda con partidas de caballería. Anduve el Pirineo, y
aunque había algún amaguillo, no se había formalizado expedición alguna
de consideración; pero como faltaba pólvora a nuestra escasa línea, se
providenció lo necesario para municionarla. Tomé conocimiento del estado
y urgencias de Venasque, y bajé a Monzón que estaba también comprendido
en mis credenciales, y traté de dar luego la vuelta.
Durante mi
ausencia ocurrió la catástrofe de Falcó y de Pesino, y el 4 de agosto
fue la memorable entrada de los enemigos en la ciudad, cuyos habitantes,
en especial los de las parroquias de San Miguel y de la Magdalena,
acabaron completamente con la columna formidable de granaderos que
ocupaba el Coso, y desde entonces los Franceses desahuciados de
apoderarse del pueblo, y teniendo a la espalda por otra parte al Conde
del Montijo con las tropas de Valencia, trataron de levantar el sitio,
como lo verificaron atropelladamente la noche del 13 al 14 del mismo
agosto.
Con esta novedad,
siendo ya infructuosa mi presencia en Zaragoza, me detuve en casa algún
tiempo hasta que dispuse mi viaje para Madrid.
RESPUESTA DE PALAFOX AL PLIEGO DEL GENERAL
LEFEBVRE (20 de junio de 2008)
Excelentísimo Señor:
Si Su Majestad el Emperador envía a
usted a restablecer la tranquilidad, que nunca ha perdido este país, es
bien inútil se tome Su Majestad estos cuidados. Si debo responder a la
confianza que me ha hecho este valeroso pueblo de Aragón, sacándome del
retiro en que estaba, para poner en mi mano su custodia, es claro no
llenaría mi deber, abandonándole a la apariencia de una amistad tan poco
verdadera. Mi espada guarda las puertas de la Capital, y mi honor
responde de su seguridad. No deben tomarse, pues, este trabajo esas
tropas que aún estarán cansadas de los días 15 y 16. Sean enhorabuena
infatigables en sus lides, yo lo seré en mis empeños. Lejos de haberse
apagado el incendio que levantó la indignación española a vista de
tantas alevosías, se eleva por puntos.
Se conoce que las espías que Usted
paga son infieles: gran parte de Cataluña se ha puesto bajo mi mando, y
lo mismo no menor de Castilla. Los Capitanes Generales de ésta y de
Valencia están unidos conmigo. Galicia, Extremadura, Asturias y los
cuatro Reinos de Andalucía están resueltos a vengar sus agravios. Las
tropas francesas cometen atrocidades indignas de hombres, saquean,
insultan y matan impunemente a los justos que ningún mal les han hecho,
ultrajan la religión, y queman las sagradas imágenes de un modo
inaudito. Ni esto, ni el tono que usted observa aun después de los días
15 y 16, son propios para satisfacer a un pueblo valiente. Usted hará lo
que quiera, y yo lo que deba.
B. L. M. de usted. El General de las
tropas de Aragón. José de Palafox y Melci.
BANDO DEL ALCALDE DE ZARAGOZA, JUAN
ALBERTO BELLOCH JULBE
(13 de junio de 2008)
Zaragozanos:
Ha llegado la hora. El
gran momento que Zaragoza ha venido soñando durante años.
Durante los próximos tres meses, la ciudad se presentará ante el mundo
como anfitriona de la Exposición Internacional sobre Agua y Desarrollo
Sostenible. Será la cita internacional más importante que nuestra ciudad
ha tenido en un siglo y, por lo tanto, una oportunidad inmejorable para
mostrar a todos lo mucho, antiguo y nuevo, que Zaragoza tiene que
ofrecer a sus visitantes. Será también la ocasión para dar a conocer la
gran transformación urbana que ha experimentado la ciudad y sus grandes
proyectos para el futuro.
Desde que el 16 de diciembre de 2004 Zaragoza fue elegida para organizar
la Expo 2008, se ha hecho un intenso trabajo del que los zaragozanos
podemos sentirnos orgullosos. Todo está a punto para asombrar a España y
al mundo. Sin embargo, todavía tenemos que hacer un último esfuerzo.
Ahora a los zaragozanos nos toca hacer, una vez más, lo que siempre
hemos hecho con naturalidad y entusiasmo: ser los mejores anfitriones
para nuestros visitantes.
Para ello os animo a todos a que mostréis la mejor
disposición para ayudar, orientar y acoger a los millones de personas
que vendrán a Zaragoza durante este verano. La nuestra es, sin duda,
una. gran ciudad, pero lo mejor de ella son, con diferencia, sus vecinos
y vecinas. Tenernos que hacer honor a ese merecido título.
También las calles de Zaragoza tienen que mostrar
su mejor cara. El Ayuntamiento ha ordenado el refuerzo de los servicios
de limpieza y mantenimiento, pero para que la ciudad luzca espléndida y
acogedora es imprescindible la colaboración de todos y cada uno de los
zaragozanos, con su ejemplo cotidiano de civismo y buenas maneras. No
dejéis que nadie estropee con su indolencia o mala educación este gran
momento.
La movilidad será asimismo una decisiva piedra de
toque para hacer que Zaragoza obtenga un gran éxito durante la Expo. Los
nuevas infraestructuras que estos días entran en funcionamiento ayudarán
a un tráfico más fluido en la ciudad y permitirán acabar con las
numerosas molestias causadas por las obras, soportadas con impagable
paciencia por la ciudadanía. Sin embargo, con decenas de miles de
visitantes cada día en nuestras calles, no será suficiente. El
transporte público va a ser reforzado con líneas especiales al recinto
de la Expo y mejora de otras líneas ya existentes. También contaremos
con la primera línea de tren de cercanías.
Como alcalde hago un llamamiento a todos los zaragozanos a que eviten
utilizar el vehículo privado, casos imprescindibles, para ir a la Expo.
Los nuevos itinerarios peatonales y el transporte colectivo van a ser la
mejor forma de disfrutar de esta gran fiesta y contribuir a que la
ciudad funcione mejor durante estos meses.
Zaragozanos: estamos a punto de materializar el gran sueño de París.
Nuestro homenaje a los héroes de Los
Sitios y a los visionarios emprendedores de 1908. La gran opuesta
ciudadana para hacer de la Zaragoza de 2008 una ciudad inigualable y
hermosa. Conseguirlo está en las manos de todos. La Expo somos
todos.
Ciudadanos: ¡Viva Zaragoza!
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