Programa N° 77

Emitido el 21 de Noviembre de 2003

Interviene Luis Sorando
 

Las Batallas de María de Huerva y Belchite

¿Qué tienen que ver Austerlitz, Marengo o Gena con las localidades zaragozanas de María de Huerva, Belchite o Alagón? Que todas ellas tienen su nombre inscrito en el Arco del Triunfo en París, como recuerdo de victorias conseguidas por los ejércitos napoleónicos. Sin embargo, los aragoneses sabemos poco de ellas, pues el brillo de la defensa de la capital durante Los Sitios oscurece otras acciones que también tuvieron una notable importancia.


Tras la Capitulación de Zaragoza en febrero de 1809, gran número de sus defensores se refugiaron en Valencia y se integraron en el nuevo Ejército de Aragón mandado por el general Blake. Ya en mayo del mismo año progresa en dirección a nuestra ciudad, con la intención de recuperarla; y de hecho consigue una inesperada victoria sobre la guarnición francesa de Alcañiz. Sin embargo, no explota adecuadamente el éxito y permite que el general Suchet reagrupe sus fuerzas en la capital. El choque entre ambas fuerzas se produce en los terrenos que actualmente ocupa el polvorín de Cadrete el 15 de junio. Tras unos momentos iniciales de indecisión, agravados por una intensa lluvia, la caballería polaca ataca a los españoles desde las alturas de La Muela, provocando la retirada hacia María. Hasta hace poco aún podían encontrarse en la zona restos de la batalla, como balas, botones o hebillas, si bien las recientes obras de ferrocarriles y cinturones de ronda están cambiando notablemente la topografía del lugar.

Las fuerzas derrotadas marchan hacia Belchite para intentar reorganizarse, pero los franceses les siguen de cerca y lo impiden con un certero ataque dos días después. Un disparo afortunado provoca la explosión de un polvorín español, lo que supone la señal de arranque para una nueva desbandada. Una derrota más de un militar tan mediocre como Blake, más recordado como fundador del Servicio de Estado Mayor que por sus éxitos militares.

A partir de ese momento, las acciones militares en Aragón se redujeron a las protagonizadas por los guerrilleros (ese mismo verano destaca Renovales en el Pirineo y pocos meses después Villacampa en el Bajo Aragón), pues ya no hubo nuevas batallas. Soldados aragoneses sí intervinieron en acciones, especialmente en tierras valencianas, pero el Reino había quedado exánime tras los intensos primeros doce meses de guerra y quedó relativamente en paz. A ello contribuyó el eficiente gobierno de Suchet, que hizo que Aragón fuera conocido como “la pequeña Francia”.