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Los
Sitios de Zaragoza tuvieron su repercusión en todos los ámbitos
de la vida, cultura incluida. Y dentro de ella, la música no
podía ser menos. Así, y tras un primer momento, las canciones
que expresaban el odio o la sátira contra los invasores fueron
sustituidas, después de la guerra, por composiciones
grandiosas, marchas de carácter militar, sinfonías y óperas.
Tal es el caso
de La Marcha de Palafox, de cuya partitura se conserva un
fragmento (¿quizás para hacerla sonar en el Segundo
Centenario?), o los Sitios de Zaragoza, sinfonía compuesta por
Oudrid. O también esa ópera no estrenada y que con libreto de
D. Benito Pérez Galdós se compuso para el Primer Centenario.
Pero los Sitios
calaron mucho más hondo, en el sentimiento popular que los llevó
al folklore y a la Jota de Aragón: “La virgen del Pilar dice
/ que no quiere ser francesa...”, “De Huesca Ramiro el
Monje... y de la Inmortal Zaragoza / la Agustina y el Tío
Jorge”, “A la Inmortal Zaragoza...” “Ya puedes estar
ufana... Calle de la Independencia”.
Y
cerramos este ardor popular recordando la zarzuela “La
Dolores”, cuando en esa Jota ya universal y cantada por los
mejores tenores que ha dado el solar hispano (Fleta incluido),
se acaba recitando “...lanza rayos en la guerra... que morir
sabemos quiere decir que vencer debemos o bien morir”.
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