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AGUSTINA DE ARAGÓN Y
CASTA ÁLVAREZ
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| Casada con el artillero D. Juan Roca vivió
en Barcelona hasta el principio de la Guerra de la Independencia en
que, al salir a campaña su marido vino a Zaragoza a casa de una
hermana. El 2 de julio, llevando víveres a la batería del Portillo,
presencia un ataque de los franceses y la muerte de todos los
artilleros que sirven un cañón, lo cual deja la brecha abierta por
la que puede entrar la columna francesa. Agustina arranca de manos
del sargento muerto el botafuego que iba aplicar a la pieza en el
momento de caer y sin vacilar da fuego al cañón. Ametrallados por
el disparo vacilan los franceses y electrizados por el ejemplo de la
heroína los defensores de la Puerta del Portillo hacen un vivo fuego
que rechaza al invasor. La situación se ha salvado. Palafox,
presente en ese momento en el Portillo, coge las jinetas del
sargento muerto y las coloca en el hombro de Agustina.
Posteriormente estuvo destinada como sargento "de plantilla" en la
batería de la Puerta del Carmen, lugar de frecuentes combates
durante ambos sitios.
Prisionera tras la capitulación el 20 de febrero
es conducida a Francia, con su marido, que había llegado a Zaragoza
con los refuerzos, y su hijo. El niño muere y Agustina y su marido
logran evadirse. Se presenta en Tortosa que al poco tiempo es
sitiada por los franceses, combate contra ellos y tras la
capitulación se ve otra vez prisionera. Canjeada se incorpora al
Ejército del Norte con el que asiste, encuadrada en una batería de
montaña, a la batalla de Vitoria. Finalizada la guerra es recibida
en Madrid por el Rey Fernando VII que le confirma el empleo de
Subteniente de Infantería. En 1823 fallece su esposo el capitán Roca
y ella marcha a Almería, donde más tarde se casa con D. Juan Cobos,
Barón de Cobos de Belchite, médico, y pasan a residir en Valencia,
de allí a Sevilla y luego a Ceuta, donde Agustina presta servicio en
el Regimiento de Infantería Fijo de Ceuta como Subteniente hasta su
retiro por edad. Falleció en Ceuta y fue enterrada allí.
En 1870 el Ayuntamiento de Zaragoza consigue
trasladar, con todos los honores, su cadáver que es enterrado en el
Pilar. El 19 de julio de 1909, entre los actos solemnes del I
Centenario de los Sitios, es enterrado definitivamente en la Capilla
de las Heroínas de la Iglesia de Dª. Srª. del Portillo junto con los
de Manuela Sancho y Casta Alvarez.
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Nació en Orán (Argelia) en 1786, hija de labradores, naturales
de un pueblo de la provincia de Zaragoza.
Destacó en en los asedios a sus 22 años de edad, por su patriotismo y
valor acompañando a los defensores en la batería de cañones de puerta
Sancho y en los combates del barrio del Arrabal, armada de una bayoneta
sujeta al extremo del hombro a modo de lanza, en ocasiones amenazante
hacia los franceses.
El general Palafox la condecoró con el escudo de los defensores, y el
rey Fernando VII le concedió una pensión de cuatro reales diarios en
1815.
Una vez terminados los
asedios sus padres se negaron a vivir en Zaragoza bajo el dominio de
los franceses marchándose a Cabañas de Ebro, donde Casta Álvarez
casó en 1814 con un acomodado labrador. Viuda y sola, pasó los
últimos años de su vida olvidada de todos, falleciendo el 29 de
Abril de 1846 a los 60 años de edad. Para el centenario de los
sitios en 1908 su cuerpo fue desenterrado y conducido a la iglesia
del Portillo en Zaragoza, donde reposa junto a los restos de
Agustina de Aragón y Manuela Sancho.
En el Ayuntamiento de esta ciudad hay un cuadro de ella pintado por
Unceta, que decora el salón de sesiones. |

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Aquí vivió y murió
Casta Álvarez.
Defensora de la Ciudad de Zaragoza en sus gloriosos asedios de 1808
y 1809.
En honor de tan insigne heroína dedica esta memoria
La Junta del I Centenario de los Sitios 1908 |
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