Programa nº 7

Emitido el 8 de noviembre de 2007   

Interviene:  Juan Carlos Cortés
 

 

ANTONIO SANGENÍS Y MOR DE FUENTES
 

ANTONIO SANGENÍS Y TORRES. CABALLERO ZAMORATEGUI: dos historias unidas

 

Se trata de dos oficiales de Ingenieros. eran Tenientes Coroneles. Estaban destinados en la Academia de Ingenieros de Alcalá de Henares como profesores. Tomaron parte en la llamada “Fuga de los Ingenieros” en dirección a Valencia y Zaragoza

Llegaron a Zaragoza tras el Dos de Mayo en Madrid, e inmediatamente Palafox nombró a Sangenís Comandante de Ingenieros de la Plaza. Por cierto, que en su debut y mientras inspeccionaba los alrededores de la ciudad, fue tomado por espía por un grupo de paisanos armados, que casi le ejecutaron in situ. Superado el trance, continuó con sus trabajos.

Antonio Sangenís, nació en Albelda (Huesca) el 12-07-1767. Murió en Zaragoza el 12- 02-1809.

Intervino en la Guerra del Rosellón. Fue profesor de Matemáticas y Fortificación en la Academia del Cuerpo de Ingenieros en Alcalá de Henares.

Trató de convertir a Zaragoza , ciudad abierta y sin fortificaciones, en una plaza al menos con fortificación de campaña, organizó un Batallón de Gastadores o Zapadores y consiguió que unas obras defendidas por paisanos, sirvieron para que después de dos meses de ataques, los franceses el 14 de agosto levantaran el sitio.

Aprovechó Sangenís el paréntesis hasta diciembre para perfeccionar las obras de manera que el segundo sitio, que comenzó el 21 de diciembre, obligó al ejército francés, con muy experimentados zapadores y muy buen material de sitio, a atacar a la ciudad como plaza fuerte con todos los medios del sistema de ataque de Vauban. Y ni aún así consiguieron conquistar la ciudad, que sólo capitularía extenuada por la epidemia y el agotamiento de sus víveres y municiones.

Antes de que ésto último sucediera, el 12 de enero de 1809, observando los trabajos del enemigo desde la batería alta de Palafox, Sangenís fué muerto por una bala de cañón. Había sido ascendido por Palafox a Coronel por méritos de guerra y fue enterrado en el Pilar.

CABALLERO es menos conocido y ha sido biografiado por nuestro compañero José Luís Perla Goñi.

Compañero de Sangenís, le sucedió en el mando al morir, y desde entonces llevó una vida rocambolesca.

Persona muy humana, encontró en una de las galerías de minado a un oficial polaco que llevaba oculto, gracias a un fraile español, desde el I Primer Sitio. No dijo nada y permitió a su enemigo salvarse.

Tras la capitulación fue llevado prisionero, y en los diversos depósitos de prisioneros, organizó más de una calaverada.

Finalmente reconoció a José I como rey, lo que se tradujo en su exilio en Francia al acabar la guerra. Consiguió entrevistarse con el General Rogniat, jefe delos ingenieros franceses al morir Bruno Lacaste el 30 de enero en Santa Engracia. Este le dio trabajo como ingeniero. Por problemas varios, se acabó marchando a Polonia, donde un tío suyo y del mismo oficio trabajaba para el Zar de Rusia, pero no podía localizarle. Allí, le presentan a un médico polaco que resulto ser el oficial al que salvó en los subsuelos de Zaragoza.

Este le ayudó en todo, encontraron a su tío y trabajó como profesor en una academia, hasta que indultado por la Regente María Cristina pudo volver a España donde se colocó como ingeniero de caminos.
 


 

JOSÉ MOR DE FUENTES

De auténtico nombre José Mor y Pano, nació en Monzón y allí murió, en total miseria, acogido a la caridad de un sastre.

Estudió Humanidades en Zaragoza y en Vergara (el mejor centro superior español de entonces). Militar e ingeniero hidráulico, participa en la toma anglo-española de Tolón (1793) y se retira de la milicia en 1796. Enemigo de Godoy y admirador de la Revolución Francesa, escribió contra Napoleón cuando éste invadió España.

Vivió el Dos de Mayo en Madrid, viendo morir a su amigo Velarde.

En Zaragoza se le ofreció el mando de la defensa, que recayó, luego, en Palafox. Participó en ella oteando, con un catalejo dfe la condesa de Bureta, los movimientos enemigos, como vigía de la Torre Nueva.

Tras la guerra vivió en Madrid dirigió los periódicos liberales «El Patriota» y «La Gazeta», abandonada por sus redactores. Constitucionalista, en 1823 emigró a Toulouse, volviendo a Monzón y Zaragoza en 1826. Fue, más tarde, a París. Traductor de Horacio y Salustio, de Goethe y de Rousseau, fue comediógrafo y poeta (muchas de cuyas obras transcurren o mencionan a Aragón y Zaragoza) y escribió una famosa e importante autobiografía, redescubierta por Azorín (el Bosquejillo, en 1836), en la que narra, numerosos pormenores de su vida, Su novela La Serafina, por ejemplo, cuya acción transcurre en Zaragoza, fue editada tres veces.