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Programa nº 23
Emitido el 13 de marzo de 2008
Interviene: Santiago Gonzalo
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MARÍA BLÁNQUEZ Y
EL CRISTO DE LA CAMA
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Entre
las celebraciones de la Semana Santa zaragozana, la más
importante y multitudinaria es naturalmente, la Procesión del
Santo Entierro, que recorre las calles de la ciudad al son de
miles de tambores, la tarde de Viernes Santo. El último paso es
el llamado Cristo de la
Cama.
Es el que se venera durante toda la Semana Santa en la
Iglesia de Santa Isabel (vulgo San Cayetano), yacente en el
altar mayor, escoltado por fiera pareja de soldados romanos que
cada cuarto de hora protagonizan un celebrado relevo de guardia.
Pues
bien, ese Cristo es un héroe de los Sitios, en concreto del
Primer Sitio. Así lo atestigua el documento firmado de puño y
letra por D. Antonio Maura y Montaner, Presidente del Consejo de
Ministros "dado en Madrid a quince de junio de 1909".
El documento es el auténtico "Certificado para usar la
Medalla de Oro conmemorativa del Primer Centenario de Los Sitios
de Zaragoza a favor del santísimo Cristo de la Cama de la Real
Hermandad de la Preciosa Sangre de Cristo de Zaragoza".
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Tal privilegio lo obtuvo por haber sobrevivido al fuego graneado
al que le sometieron los francotiradores franceses, cuando en
suicida y heroica carrera, fue rescatado de las ruinas de su
capilla del Convento de San Francisco (Plaza de España, en el
solar de la actual Diputación Provincial) por María Blánquez
"la del Cristo" (así aparece en la placa
colocada en el interior de la Iglesia del Portillo, en homenaje
a las innumerables heroínas anónimas).
La
imagen, destrozada por los disparos que milagrosamente
respetaron su rostro, y recompuesta con alambres para devolverle
el volumen bajo los vestidos, es admirada desde entonces por los
innumerables fieles zaragozanos que, según inveterada
costumbre, desfilan por el interior de San Cayetano para ver los
pasos penitenciales, que aguardan allí la salida última
del Viernes Santo. En su cabecera exhibe orgullosa, no sólo
la mencionada certificación sino la auténtica Medalla de Oro,
prendida en el pergamino. No se lo pierdan.
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