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LOS LANCEROS POLACOS
| Artículo
publicado por
Luis Sorando
en el boletín n° 13
de la A. C. Los Sitios de Zaragoza |
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Este Regimiento de lanceros polacos, es sin duda el más famoso de
cuantas unidades formaron parte del Ejército francés a lo largo de
los dos Sitios de Zaragoza. Creado por decreto del 20 de marzo de
1808 sobre la base del Regimiento de Caballería de la Legión polaca
de Italia -cuyos orígenes se remontaban a 1797- era su jefe el
Coronel J. Konopka y estaba compuesto de 4 escuadrones, de a 2
compañías, dando unos efectivos totales de 43 oficiales y 1000
suboficiales y tropa.
El 30 de mayo maniobraron en Bayona ante Napoleón, quien les impuso
24 cruces de la legión de Honor, concedidas por su actuación en la
batalla de Struga (1807). Tras pasar la frontera por Roncesvalles,
llegaron a Pamplona, uniéndose allí a la columna que, encomendada al
General Lefebvre, iba a partir hacia Zaragoza.
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El 5 de junio
salieron 3 de sus escuadrones, situados al frente y a ambos lados de
la columna de infantería: esa noche en Tafalla, el 6 en Caparroso y
el 7 en Valtierra. El 8 por la mañana cruzaron el Ebro por Arguedas,
y a medio día derrotan y dispersan al improvisado ejército español
en Tudela. En medio del desastre un paisano, Tadeo Ubón, logró matar
a uno de los lanceros, arrebatándole su lanza con banderola, que
sería después presentada a Palafox como trofeo. Un grupo de unos 80
lanceros llegó a pie al campo de batalla, cuando ya todo había
concluido, por haber muerto sus caballos "de forma súbita" tras
cenar en Valtierra trigo solo.
La columna
permaneció en Tudela, reparando el puente y esperando nuevos
caballos y refuerzos; allí el capitán Huppet formó una batería
volante de artillería, servida por algunos lanceros y los 4 cañones
tomados a los españoles. El día 12 eran 30 oficiales y 669 lanceros
que reemprendieron su camino, dejando allí a 61 de ellos para
proteger las comunicaciones. Esa noche la pasaron frente al enemigo,
y por la mañana del 13 dispersaron en Mallén nuevamente a los
aragoneses, lanceando a muchos de ellos por la espalda y
empujándoles hacia el Ebro para que se ahogasen, ocurriendo lo mismo
con el teniente Topolczany, algunos lanceros y un francés, llevados
por su excesivo ardor persecutorio. El 14 volvieron a topar con los
aragoneses, pero mientras que la infantería francesa los entretenía
en un puente sobre el Canal Imperial los lanceros dieron la vuelta
por Grisén sorprendiéndoles por la espalda y provocando una nueva
desbandada.
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Al mediodía del 15
llegaron ante las puertas de Zaragoza, produciéndose el ataque en tres
columnas, contra las puertas del Portillo, Carmen y Santa Engracia.
Contra esta último fue el tercer escuadrón, junto al 1º de infantería
del Vístula, y tras lograr forzarla y tomar el único cañón que la
defendía,
un pelotón mandado por el teniente Snaski y el sargento Rogojski "a toda
rienda" la traspasó, siguiendo rectos por la calle de la Encarnación, y
al llegar a su bifurcación se fueron hacia su izquierda, directos hacia
el Hospital de Convalecientes, siguiendo su loca carrera-ya seguidos por
bastantes voluntarios y molestados por los disparos de los frailes de
San Ildefonso-, hasta la plaza de Misericordia, en cuyas verjas murieron
algunos, mientras que el resto pasaba por delante de la plaza de toros y
llegaba a la plaza del Portillo, intentando enlazar con la columna que
desde el exterior intentaba ocupar esos mismos puntos. Pero allí
rodeados y tiroteados por todas partes, decidieron darse media vuelta e
intentar salvarse, dejando a unos cinco rezagados tras de sí, que fueron
exterminados por los paisanos: Uno de ellos, muerto su caballo, intentó
refugiarse en una casa de la plaza, pero fue alcanzado y arrojado por
una ventana, mientras que otro en su loca carrera por la salvación se
separó del resto, y callejeando logró llegar !hasta la calle
Predicadores!, siendo allí sorprendido y muerto por 3 mujeres. Su
cadáver fue arrastrado hasta el mercado, y su caballo presentado al
General por Joaquina Plazas. Los pocos supervivientes se retiraron por
el mismo camino, tan rápidamente como habían llegado, encabezados por el
sargento Rogojski, que llevaba sobre sus espaldas al Teniente. Antonio
Snarski, gravemente herido y que moriría al ser transportado a su
campamento.
Hacia el 24 fueron
enviados a Plasencia doscientos lanceros con un cañón para evitar la
captura de los convoyes que venían desde Navarra por el Canal Imperial.
Al amanecer del 28 una parte participó en la toma del Monte Torrero,
donde instalaron su nuevo campamento "con abrigo de madera para los
caballos".
Durante el ataque
general del 2 de julio vadearon el Ebro, apresando a bastantes
defensores que intentaban huir por el Arrabal, y al día siguiente
partieron los 3 escuadrones, con otras tropas, hacia Calatayud, para
intentar dispersar a las tropas que allí reunía Warsage, regresando al
cerco el día 7. A mediados de julio volvieron a cruzar el Ebro,
estableciéndose 200 lanceros con el mayor Klicki junto al puente del
Gállego, a fin de evitar tanto las salidas de los defensores como las
llegadas de ayudas. Allí rechazaron el día 23 un ataque dirigido por
Viana, que murió, lo mismo que un sobrino de la Emperatriz Josefina, el
Subteniente Tachor, que había sido agregado al Regimiento a fin de que
pudiese hacer carrera rápidamente. Doscientos con el mayor Klicki fueron
junto a otras fuerzas, el día 28, contra los refuerzos españoles
reunidos en Osera, logrando dispersarlos, no sin sufrir varias bajas.
Por esta acción recibieron la Legión de Honor el furriel Jagielski y el
sargento Lubanski, este último a título póstumo, ya que murió en el
combate. Estos siguieron hasta Fuentes, y regresaron junto al Gállego el
30.
En esas fechas eran
717 lanceros y 713 caballos, distribuidos en 3 escuadrones, a los que el
4 de agosto se unirían otros 180 hombres, junto con su Coronel Konopka,
quedando así ya reunidos los 4 escuadrones del Regimiento. El 4 de
agosto tuvo lugar un nuevo asalto, y de nuevo 300 lanceros vadearon el
Ebro frente a la desembocadura del Gallego para cerrar la carretera de
Cataluña. Mientras en las calles de la ciudad el capitán Hupet se había
distinguido con su batería volante.
El 5 Lefebvre se instaló con los lanceros
en Villamayor, con el fin de evitar la llegada de un gran convoy que
venía en auxilio de Zaragoza, logrando tan sólo apresar, sus escuadrones
3º y 4º, a los carros de su retaguardia, con las casacas y la caja del
2º de Voluntarios de Aragón. La noche del 14 de Agosto levantaron los
franceses el asedio, siendo los últimos en retirarse de Torrero el 3er.
Escuadrón de lanceros.
SEGUNDO SITIO
Rotas de nuevo las
hostilidades participaron los lanceros en la segunda batalla de Tudela
(23 de noviembre) y en la persecución del Ejército de Castaños hacia
Calatayud y Castilla, alejándose de Aragón. Tan sólo un destacamento al
mando del comandante Kliski regresó ante Zaragoza participando en el 2º
Sitio. El 15 de enero de 1809 eran 33 hombres con 35 caballos,
destinados a la escolta de Junot, en su campamento de la Cartuja de la
Concepción, existiendo además otros 19 hombres y 6 caballos en el
llamado "depósito de lanceros" en Tudela.
Cuando el General
Palafox salió preso hacia Francia lo hizo en un coche con capota de hule
negra y escoltado por lanceros. Tras la caída de Zaragoza éstos
seguirían en Aragón. El 15 de junio eran 80 que combatieron en María. En
junio de 1810 eran un destacamento, "compañía de élite", en Mequinenza;
en julio, con Kliski, eran llamados "escuadrón" y atacaron Daroca.
En enero de 1811 eran
106 hombres, repartidos por Aragón; y entre febrero y el 15 de abril se
hallaron en Daroca, para partir definitivamente a finales de ese mes
hacia Andalucía para unirse al resto de su Regimiento, que iba a
convertirse en 7º Rgto. de Lanceros.
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