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Foto
realizada por Mariano Júdez y Ortiz. Colección, Mariano
Martín.
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El templo del Pilar destacó por su valor como
símbolo, a la hora de enardecer a los zaragozanos. La confianza en
la Virgen que no quiere ser francesa... obró milagros de fe,
de determinación, de patriotismo y de esperanza.Sabedores los
franceses del extraordinario poder moral de la Pilarica como
baluarte espiritual, fue bombardeado con particular intención por
sus artilleros. En palabras del oficial sitiador Lejeune: El
pueblo tenía una fe tan viva y ponía tal confianza en aquella
Sagrada Imagen, que no podíamos esperar reducirlo sin haber antes
arruinado su venerado Templo. En consecuencia nuestros artilleros
recibieron la orden de dirigir todas sus bombas sobre el barrio de
la Catedral, a fin de amedrentar a todos los que se creían seguros
dentro del radio protector de la Sagrada Imagen, por medio de
estragos espantosos.... (LEJEUNE, Baron Luis Fco. de. Los
Sitios de Zaragoza. Versión, prólogo y notas de Riba y García,
C. Tipografía M. Escar, Zaragoza, 1908).
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Algún impacto en la fachada oeste, pero
innumerables en la opuesta, y en la que da al Ebro (al alcance de
las baterías del Arrabal y del Barrio Jesús) atestiguan aún hoy, la
veracidad de todo lo dicho. Aparte de ser pilar donde apoyarse el
ánimo de los defensores, cumplió también misiones de refugio,
hospital ... e incluso de maestranza, pues en su Sacristía Mayor
-cuando el cerco por el Coso empezaba a hacerse asfixiante- se
fabricó pólvora y munición.
Su principal papel fue, desde luego, el de refugio. Refugio
espiritual y también material, para toda una masa doliente. La
sensación de hacinamiento, suciedad y miseria, llegó a ser en
ocasiones, tan espantosa, que el propio Palafox (que amaba
profundamente a la Virgen, no en vano había sido infantico) y que
basaba sus arengas en la fe y en la protección de la Santísima
Madre..., llegó a prohibir la entrada a todo aquel que no se pudiese
desplazar por sus propios medios. |
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