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Muchos zaragozanos no conocen dónde se
encuentra el Puente de la Muela. Está situado en el cruce del Canal
Imperial con la antigua Carretera Nacional II, pasado el centro
Comercial Alcampo de Valdefierro, y muy próximo al antiguo camino de
Santa Bárbara que nos conduce a la urbanización Montecanal. Próxima, a
unos dos kilómetros, se encuentra la Feria de Muestras.
El antiguo puente, protagonista de los dos Sitios, se encuentra
actualmente encofrado en el puente moderno en la dirección de salida de
la ciudad de Zaragoza. Sobre el terreno está muy claro que la cota del
Camino Real de 1808 era mucho menor que la de actual carretera N II.
Conocemos por la obra del conde de Sástago que era un puente de sillería
con un acueducto en su centro por donde pasaba la acequia de Santa
Bárbara:
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El
diámetro del arco del puente tenía 40 pies, 19 de altura desde el
suelo del Canal, y de ancho 21 pies fundado todo sobre un
emparrillado, y el plano de mampostería que cruza el canal. En total
22,813 pies de sillería y de 164 toesas cúbicas de mampostería.
Distaba cinco cuartos de legua a la puerta del Portillo”. [1] |
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A ambos lados del Camino Real el terreno estaba cubierto de viñas. En
las cunetas del Camino se plantaron frondosos árboles. Esta puede ser
una somera idea de cómo era el terreno próximo al puente. Estudiemos lo
que ocurrió en él durante los dos Sitios.
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El Puente de La Muela en dibujo del Conde de Sástago y en la
actualidad. |
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El puente en el Primer Sitio
Breve es la descripción de la defensa de este punto en las fuentes
españolas. Faustino Casamayor ni lo nombra. Una vez más hay que
recurrir a la obra de Agustín Alcalde Ibieca al ser el único que
describe parcamente la defensa del puente del 14 al 15 de junio de
1808:
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El coronel Don Jerónimo Torres se situó por la
noche en el puente de la Muela con 450 hombres del 2º Batallón de
fusileros que acababa de formarse, y algunos de la compañía del
capitán Cerezo con dos piezas de artillería [...] Parte de las
tropas imperiales venían por el camino de Alagón; pero al llegar a
la venta de Cano se dirigieron hacia el de la Muela y Casa de
Paradas de Merenchel [Se encontraba situada junto al Canal, en el
Soto del Aeropuerto]. A las nueve de la mañana aparecieron por el
cajero del Canal ochenta soldados de caballería, y por la parte de
las viñas venían haciendo fuego algunas guerrillas. A los primeros
les saludaron los cañones situados en la loma dirigidos por el
sargento de artillería Mariano Lozano. A pesar de que la mayor parte
de los que ocupaban aquel punto eran paisanos, sostuvieron el fuego
largo rato con bastante serenidad; pero observando que avanzaba el
enemigo por las viñas, y que las tropas francesas divididas en dos
columnas, la una por el cajero y la otra por el camino de la Muela,
escoltadas por la caballería, comenzaban a hacerles fuego con un
cañón, clavaron los nuestros y se replegaron a Casablanca. [2] |
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La descripción de Agustín Alcalde Ibieca sitúa claramente la acción en la
orilla izquierda del Canal, ya que los franceses se aproximaban desde
Alagón sembrando el pánico en Zaragoza. Este hecho también fue narrado
por Gómez de Arteche:
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Cuando las
descubiertas francesas, abandonando el camino de Alagón aparecieron
por el de la Muela, en la margen derecha [error obvio del autor] del
canal, eran saludadas por los cañones del sargento Lozano, los más
adelantados en los puestos establecidos la tarde anterior para
cubrir aquella primera é importantísima línea fluvial.
Hallábase
efectivamente, guarnecido el puente que lleva el nombre mismo de
aquella población, La Muela, situada en la carretera general de
Madrid a 21 kilómetros de Zaragoza, con 450 fusileros del 2º
batallón creado en los momentos de la alarma. Los fusileros y varios
paisanos de la compañía de Cerezo, honrado labrador que capitaneaba
a los jóvenes más valerosos de su parroquia, llevaron consigo las
dos piezas de artillería a que acabamos de referirnos y estaban
mandados por los coroneles don Jerónimo de Torres y D. José Obispo,
tantas veces citados y los primeros siempre en recibir al enemigo.
[...] En el
puente de La Muela, nuestra artillería y los fusileros habían
demostrado valor y no escasa actividad. Sólo después de media hora
de fuego continuado y mortífero, al observar en los franceses
movimientos de flanco que iban a hacer muy comprometida la posición
avanzada que ocupaban, sus jefes D. Antonio y D. Jerónimo Torres y
con ellos D. José Obispo, creyeron deber abandonar el puesto.
Clavadas las piezas por los artilleros, los dos hermanos Torres y
Obispo se dirigieron a la Casa blanca que suponían atacada
inmediatamente después por los enemigos.[3] |
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Fortificaciones de campaña en el puente de La Muela.
La narración de Alcaide Ibieca y de Gómez de Arteche nos presenta una
larga resistencia de “los novatos” del 2º Batallón de fusileros. Ello me
hizo pensar en la posible existencia de una posición fortificada en el
lugar de los hechos, así que me puse manos a la obra y exploré la zona.
Muy cercano al puente del canal y paralelo al camino en la dirección del
avance francés hallé una cortadura de unos 3 metros de altura que
impedía el acceso de los jinetes de caballería. Enfilando el camino,
sobre la loma, una clara posición de cañón dominaba perfectamente el
“cajón del canal”. Detrás de ella, a unos 80 metros, un terreno
ligeramente elevado (unos 2 metros) con restos de movimiento de tierra y
con una acequia ampliada (hasta 2 metros de anchura) que hacía de foso.
Hacia el Norte varias líneas paralelas (terrazas o terraplenes), de las
cuales no puedo asegurar su utilización para la defensa.
Globalmente estas fortificaciones de campaña están constituidas por un
terreno de forma irregular (74 metros de anchura y unos 179 m de
longitud) más elevado. Lo rodea otra superficie de cota inferior con un
foso (acequia ampliada) de 275 metros de longitud. Hacia el Norte
presenta unas líneas con llares, que forma una serie de ángulos
entrantes y salientes, dispuestos como los dientes de una sierra. Más
distantes hay otras líneas paralelas (¿fajas de antiguos viñedos, líneas
de retardo?) Probablemente, este conjunto de obras, por su situación y
orientación, pertenecen al primer Sitio pero no se puede descartar que
fueran perfeccionadas y utilizadas durante el segundo Sitio.
El puente en el Segundo Sitio
A este punto le dedica Faustino Casamayor varias citas en su diario
correspondientes a varios días de diciembre de 1808:
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[El 7
de diciembre] Se colocó una nueva batería encima del puente del
camino de Madrid, pasado la Casa Blanca. [El 11 de diciembre] Se
supo que los enemigos estaban en los mismos términos, se mandaron
salir mil hombres a la batería del puente del camino de Madrid,
junto a la Casablanca en donde se tocó generala al mediodía por
decirse venían dos columnas por el puente de la Muela, pero no se
verificó, que se fueron hacia Utebo y otros lugares. [El 14 de
diciembre] Se cogieron tres prisioneros en las inmediaciones del
puente del camino de la Muela y se prosiguió con los trabajos de
fortificación. [4] |
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Agustín
Alcalde Ibieca describe globalmente la línea del Canal durante el
segundo Sitio y concreta el contacto con el francés:
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En el camino de la Muela hay un
puente por donde pasa el canal; y junto un promontorio de tierra. En
esta altura se construyó una batería. [...] La línea del Canal, con
sus respectivos reductos y baterías, estaba guarnecida con las
divisiones Saint Marc y O`Neille que compondrían al menos 10.000
hombres. Los enemigos llegaron al Puente de la Muela. Desde luego
comenzó a obrar aquella batería, que estaba al cuidado del brigadier
don Antonio Torres; pero las columnas tomaron el camino del cajero,
hacia Santa bárbara y Pilón de la Leche. [5] |
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La narración
habla de “reductos” en plural. Es posible que próximo a la carretera, en
las fortificaciones referidas al primer Sitio, hubiera otro reducto con
forma hexagonal mucho menor que el que a continuación describimos en el
segundo Sitio. Faustino Casamayor describe en su diario lo sucedido el
día 20 diciembre:
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Muy por la
mañana se supo que los enemigos habían llegado a las inmediaciones
de Santa Bárbara y que intentaban pasar a Torrero para ocupar
aquellas alturas, con cuya novedad se mandó alarmar las tropas y que
salieran a defender dichos puntos, y antes del medio día ya iban los
enemigos formados en dos columnas de infantería y una de caballería
pasando por dichos parajes, encaminándose hacia la Casablanca, y
juzgando el comandante que la custodiaba que la defensa que tenía en
ella con cuatro cañones en el mismo puente del camino de Madrid no
era suficiente para tanta gente enemiga como a ella venían, la
desamparó sin hacer fuego, clavando antes los cañones, la que
inmediatamente ocuparon los enemigos. Aquella noche todo fue dar
providencias en esta ciudad, mandado que todas las comunidades
fueran a hacer cartuchos; se dio igualmente orden para que todos los
vecinos se armasen, y se sacaron todos los cañones a las baterías,
colocándose también en las puertas y parajes que pareció mas
conveniente. [6] |
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Esta
interpretación de lo acaecido el día 20 de F. Casamayor creo que no es
correcta. José Gómez de Arreche ya lo advierte en su obra:
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Pero es el caso que nadie más
que Casamayor cita este trance; la posición de la Casablanca y los
sucesos del día siguiente lo desmienten, aunque tácticamente, y el
único con que pudiera confundirse es el del puente de la Muela,
donde, sin embargo, dice Alcaide, que el brigadier Torres hizo fuego
desde la batería a los franceses que por allí aparecieron, quienes
se alejaron luego, tomando el camino del cajero del Canal hacia
Santa Bárbara y el Pilón de la Leche.
Si la Casablanca hubiera sido ocupada la tarde del 20, envueltas,
como quedaban, las posiciones salientes de las esclusas, el puente
de América y las Almenaras del Pilar y San Antonio, los sucesos del
21 hubieran tenido lugar de muy distinta manera y el puente de
América no hubiera sido volado cuando lo fue, al retirarse los
españoles definitivamente de Torrero.
Todo induce, pues, a creer que Casamayor padeció una equibocación al
redactar su diario. Ni es la única vez ésta, ni es de extrañar en
ocasión tanto desorden. [7]
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Coincido plenamente con la interpretación
de Gómez de Arteche. No tengo ninguna duda que la citada “batería del
puente del camino de Madrid” es la Batería del puente de Casablanca (con
sus cuatro cañones). ¿Cómo sucedieron los hechos? Con los escasísimos
datos de las fuentes francesas y españolas podemos tan sólo imaginarlos.
Muy próximo al puente de la Muela y desde
el camino del cajero del Canal tuvo lugar el paso de las columnas
francesas hacia Santa Bárbara. Este paso se realizó con plena seguridad
con apoyo de unidades de artillería francesa de las unidades de maniobra
(cañones de 12 u 8 libras y obuses de a 6 pulgadas) que con sus fuegos
silenciaron momentáneamente a la batería española de la Muela. Las
fuentes españolas y francesas no describen nada de este combate y el
posterior abandono de la posición. Sin embargo todas ellas citan que al
anochecer del día 20 de diciembre todas las fuerzas francesas habían
ocupado las posiciones previas al ataque.
Habiendo anochecido, muy cerca de
Casablanca, las tropas de Morlot ocuparon el acueducto del Canal sobre
el Huerva poniendo “en jaque” la Posición de Casablanca. Este hecho fue
comunicado con seguridad al Brigadier Torres, jefe de la posición del
puente de la Muela, recibiendo órdenes de clavar los cañones y abandonar
la posición. Podemos intuir que con la oscuridad de la noche las fuerzas
que defendían el puente de La Muela, al ser totalmente rebasadas por el
enemigo y en una situación complicada, se retiraron en dirección hacia
la Casablanca.
El tercer Cuerpo de Ejército construyó
durante la noche del 20 al 21 dos baterías para formalizar el ataque del
reducto español de Buenavista y la posición de Torrero. Belmas cita
claramente la existencia de dos baterías, mientras las fuentes españolas
tanto escritas como gráficas (plano de Vicente Gombáu) sólo describen
una. Recientemente he localizado la posición de las dos baterías
francesas en los pinares de Venecia, lo que deja claro que Casamayor se
equivoca en su relato del día 20 de diciembre: Si Casablanca fue
abandonada el día 20 ¿para qué fue construida la batería de la derecha?;
queda claro que fue abandonada el 21 por la mañana.
La batería de la derecha, compuesta de 4
obuses de a 8 pulgadas y dos cañones de a 12, tenía como misión proteger
a las fuerzas francesas de un ataque español desde Casablanca y apoyar
el ataque de las fuerzas de Morlot en su avance desde el Sur hacia
Casablanca. A las 7 de la mañana del día 21 la Casablanca fue atacada
desde el Oeste y desde el Sur. Tras resistir los primeros ataques, en
clara inferioridad de personal y de medios, las fuerzas españolas fueron
rebasadas desde el flanco, valle de las Ontinas, en donde no se habían
realizado trabajos de fortificación. Todo el sector de defensa de
Casablanca fue flanqueado y Saint Marc dio la orden de retirada. Las
fuerzas españolas clavaron sus cañones y abandonaron ordenadamente la
posición.
El francés J. Belmas dedica tan sólo un
párrafo a esta acción:
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En el centro, el general
Morlot atacaba la cabeza de puente de las grandes esclusas: una de
sus columnas siguió el barranco del Huerva, pasó bajo el Canal hasta
el acueducto de la Almenara del Pilar y tomó la cabeza de puente por
detrás, mientras que la artillería la batía de frente; el enemigo,
retirándose, abandonó en esta acción dos piezas de artillería y un
obús. [8]
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El reducto del Puente de La Muela
La revisión de fuentes cartográficas [9]
me proporcionó nuevos datos, especialmente el plano de Morata de 1809,
catalogado con el número 115 del Servicio Geográfico del Ejército y
titulado “Plano de la ciudad de Zaragoza, con las principales partes
exteriores, en el que se manifiesta con tinta amarilla las obras de
fortificación ejecutadas para su defensa de orden de su Dignísimo
Capitán General el Excmo. Sr. D. Josef de Palafox y Melci, según el
estado que tenía el día 1 de Diciembre del presente año de 1809”).
En él describe Zaragoza con sus posiciones exteriores, de las que sólo
aparecen Torrero, Buenavista y Casablanca. No está dibujado el puente de
la Muela. Pero, como en la localización de la fortificación del puente
francés del 2º Sitio, el análisis de un error nos lleva al hallazgo.
En el plano de Morata aparece perfectamente dibujado el Cabezo de
Buenavista y en él se ve un reducto artillado de forma hexagonal con
tres troneras por cada cara. Conocía por todas las fuentes escritas la
descripción del reducto que protegía el Cabezo de Buenavista. El
magnifico plano de Vicente Gombau de 1814 nos lo presenta con la forma
característica “de un bonete”. Un “bonete” es un gorro con forma de
prisma hexagonal empleado en los hábitos clericales sin embargo desde el
punto de vista militar una fortificación en forma de bonete sólo
desarrolla tres de sus caras.
Podemos pensar que Morata conocía el Reducto de la Muela y posteriormente
lo situó erróneamente en su plano en Buenavista o quizás el error del
plano de Morata fue que recibió oralmente la información sobre el
reducto de Buenavista e interpretó el término “bonete” al pie de la
letra (desarrollando sus seis caras). Pensé que el hexágono que dibujó
Morata tenía que estar en alguna parte y no encontré ninguna descripción
gráfica o escrita exacta de las defensas del puente de la Muela. Por
ello me dispuse a estudiar los alrededores del puente de la Muela.
El estudio de las imágenes de Google map y Google Earth me resolvió la
incógnita. En ellas se observa un gran hexágono en la orilla derecha del
Puente de la Muela, al otro lado de las líneas de defensa descritas para
el Primer Sitio. Tras los análisis previos en el ordenador, el cálculo
en trabajo de gabinete de sus medidas y el posterior reconocimiento in
situ en el campo me permiten afirmar que los restos corresponden a un
reducto artillero similar al famoso Reducto del Pilar (que en la
descripción de Morata tiene una estructura pentagonal, presenta tres
troneras en cada una de sus caras y protege el puente sobre el río
Huerva). Tan sólo queda su planta, foso, contraescarpa y un talud
rectangular que defendía su lado más expuesto.
Probablemente fue construido con tepes de hierba y tierra. En la
descripción de Morata (referida al reducto de Buenavista) aparece con
merlones y troneras (3 troneras por cada cara). Tenía un foso de 6
metros de anchura y 2 de profundidad. Sus dimensiones son importantes:
76m de eje mayor por 50m de eje menor (2696m2 de superficie
foso incluido). Interiormente el reducto tenía una forma más próxima al
hexágono regular con caras de 35,9 a 37m (Superficie 1092m2).
Uno de sus lados se apoya en la antigua acequia de Santa Bárbara.
Presenta asociado a él una trinchera exterior de 1,5 m de altura y
próximos a él existen una serie de líneas y antiguos muros que habrá que
estudiar si formaban parte o no de la defensa.
En diciembre de 2006, realizando un estudio de los últimos vestigios de
fortificaciones de campaña en la ciudad de Zaragoza, he localizado la
situación exacta de la Torre del Arzobispo. La situación y fortificación
de esta Torre curiosamente no aparece en ninguno de los croquis de los
Sitios, tanto españoles como franceses. Por el estudio de imágenes
recientes (no más de un año de antigüedad) puedo determinar que junto a
los restos de la torre existía un reducto hexagonal de proporciones
similares al estudiado (30 a 35m de lado). Desgraciadamente no se podrá
realizar ningún estudio sobre el terreno ya que una empresa constructora
ha destruido totalmente todos los vestigios de esta obra. Ello
incrementa el valor de los restos del Puente del Canal que deben de ser
estudiados y protegidos.
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Reducto
del Puente de La Muela |
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[1]CONDE DE SASTAGO. Descripción de los Canales Imperial
de Aragón y Real de Tauste. Pp.87 y 88.
[2]
ALCAIDE IBIECA, Agustín. Historia de los dos Sitios
que pusieron a Zaragoza en los años de 1808 y 1809 las tropas de
Napoleón. Madrid, 1830. Tomo I,
páginas 57 y 60.
[3]
GÓMEZ ARTECHE Y MORO, José. Guerra de la
independencia. Historia Militar de España de 1808 a 1814. Madrid,
1868 .Tomo II, páginas 58-59 y 68.
[4]
CASAMAYOR, Faustino. Diario de Los Sitios de Zaragoza.
Ed. Comuniter, 2000.
Pp.145-150.
[5]
ALCAIDE..., tomo II, páginas 14 y 46.
[6]
CASAMAYOR.... p.150.
[7]
GÓMEZ ARTECHE.... Tomo II, capítulo III, p.340.
[8]
BELMAS, J. Zaragoza, 1808 y 1809. Los Sitios vistos
por un francés. Ed. Comuniter, 2003. P.57.
[9]
Las fuentes cartográficas proceden de la publicación
sobre Cartografía Histórica del Colegio de Arquitectos. Si Antonio
Mostalac Carrillo (Jefe de Patrimonio
Cultural y Publicaciones del Ayuntamiento de
Zaragoza) no me hubiera dejado dicho libro, el reducto de la Muela
probablemente permanecería inédito.
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