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FELIPE
SANCLEMENTE Y LA HERMANDAD DE SAN JOAQUÍN
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| Revista Redobles n°
11. Abril 2008 |
Jorge Gracia Pastor.
Cofrade de la Hermandad de San Joaquín y de la Virgen de los
Dolores |
Cuando el 20 de julio de1807
la "Antiquísima
Cofradía del Patriarca San
Joaquín
de Mercaderes
Comerciantes de la Ciudad de Zaragoza" celebra su Capítulo
General, en el que saldría elegido
Don Felipe
Sanclemente como
Mayordomo Segundo, lejos
estaban
de adivinar que no
volverían a celebrar Capítulo
hasta
el 6 de junio de 1814. La
Guerra
de la Independencia
iba a
paralizar cualquier actividad
de
esta
cofradía, que desde su
fundación en el Convento de Santo
Domingo en el siglo
XVI
ha
ido al compás de la historia de
la
ciudad.
Las
noticias del levantamiento contra los franceses en
Madrid el 2 de mayo de 1808
se conocieron inmediatamente
en Zaragoza, ciudad que,
como todos sabemos, posteriormente sufrió dos asedios
por el ejercito de Napoleón. El primero entre el 15 de junio y el 13 de agosto de
1808, y el segundo, más sangriento
y devastador, entre el 30 de
noviembre de 1808 y el 21 de
febrero de 1809, que
concluiría con la rendición de la ciudad después de que la
artillería francesa la hubiera
convertido en ruinas. Los
franceses abandonaron la ciudad
el 2 de agosto de 1813 y la
paz entre Francia y España se
firmó el 14 de abril de 1814.
Felipe Sanclemente , comerciante natural de Barbastro, donde nació en
1758, es considerado uno de
los Héroes de los Sitios de Zaragoza pues el propio General Palafox hizo mucha
estimación de este lanzado
personaje que, aun perteneciendo
al mundo de los negocios,
y ya en edad avanzada (50 años), lo abandonó todo para acudir con su
persona y sus bienes en defensa de la amenazada ciudad. Tomo
parte activa en la lucha, especialmente
el día 4 de agosto de 1808,
rechazando la acometida de los enemigos hacia los
jardines del Palacio Fuentes, en la
misma raya del Coso Bajo. Herido gravemente, no pudo tomar parte activa
en el segundo sitio, resultando invalido a consecuencia de aquellas
heridas. El final de la guerra no fue para Don Felipe un final feliz, al
quedar lisiado y sin bienes de fortuna. El clamor popular asignó para él
la administración de aduanas.
Sanclemente ya había sido elegido Mayordomo de la Hermandad de San
Joaquín en 1801, ante lo cual
"dio muchas gracias al
Capítulo
por haberle tenido
presente para tan honorífico cargo,
pero sentía el no poder
admitir por ciertas causas y
motivos
y renunciando como renuncio al nombramiento y cargo se ofreció puntual y
gustoso a pagar como pagó la
libra de cera que se halla
impuesta como multa", (acta de la Hermandad del 20 de
julio de 1801).
Como decíamos, es el 6 junio de 1814 cuando la
Cofradía de San Joaquín
retoma el pulso de los acontecimientos
tras la guerra, celebrando
una reunión en casa del Mayordomo
Segundo "Don Felipe
Sanclemente y Romeu por
hallarse imposibilitado a resultas de un balazo
que recibió en uno de los asedios
de esta Augusta ciudad". Según dan fe las actas de la
Hermandad.
El motivo principal de esta reunión en casa de Sanclemente era la
búsqueda de medios para "reparar la cofradía", y especialmente el
retablo y la capilla del Santo Patriarca,
que habían quedado
deterioradas al haber sido
usado el Convento de Santo Domingo como cuartel y
almacén de las tropas francesas
durante los sitios de la ciudad. De
este modo se determinó cobrar
a los cofrades, que
accedieron voluntariamente,
las miajas de los seis años
que habían estado sin cobrarse, dado "el deplorable estado en que
se hallaba la cofradía".
Para ello, se mandó una esquela a cada hermano
en la que se le pedía la voluntad de
24 reales. El 22 de agosto de
1814 tuvo lugar el Capítulo
General en el cual Don Felipe
Sanclemente, Héroe de los
Sitios de Zaragoza, era nombrado Mayordomo Primero de la cofradía.
Posteriormente "se pasó a tratar sobre la súplica hecha a la
Hermandad por el reverendo Padre
Superior y Comunidad del Convento de
Santo Domingo dirigida a que
atendiéramos la necesidad en
que se hallaba el convento
para acudir a los muchos
reparos que forzosamente en él se ofrecían, especialmente
el pavimento de la iglesia, desnudo
totalmente, y hubiese a bien la
Hermandad costear por si todo el pavimento del frente de la
capilla hasta las columnas". El
coste ascendía entre 28 y 30
duros y el Capítulo acordó
entregar a la mayor prontitud
32 duros.
Pero la Guerra de la
Independencia supuso un lastre
para la Hermandad, que hasta 1897 no volvería a
adquirir esplendor. A lo largo
de todo el siglo
XIX
cada vez
es menor la asistencia a los actos,
la escasez de fondos es evidente y no aumenta el patrimonio en ningún
objeto o
bien material. De hecho
entre 1838 y 1897 no se tiene
constancia de ninguna actividad,
siendo la última noticia una esquela fechada el 17 de
febrero de 1838 que decía:
"Los Mayordomos de la
Cofradía de San Joaquín, avisan
a
V.
a Junta General de la
Cofradía para tratar de colocar el santo y el altar en la
Parroquia de San Pablo, a
quien han pedido y conseguido
el permiso necesario, pues de
no colocarlo, se perderá un
valioso altar que costó
muchos miles a nuestros antepasados. Y suplican su asistencia a
junta
el domingo 18 de los
corrientes a las 10 de la mañana en las Escuelas Pías. Sin excusa.
Concluimos la relación de
la Hermandad de San Joaquín con el recuerdo de Los Sitios de Zaragoza,
con un dato más de como esta Hermandad se ha movido al paso de la
ciudad.
Alfonso
XIII
estuvo
en
Zaragoza el 14 de junio de
1908
para celebrar el I
Centenario de los Sitios y
asistir en el templo del Pilar a las
honras fúnebres en memoria
de las Heroínas, presidiendo
por la tarde la procesión del
traslado de los restos mortales
de Agustina de Aragón,
Manuela Sancho
y Casta Álvarez a la
Iglesia del
Portillo, donde quedaron
inhumados en la Capilla de las
Heroínas. En acta de la Hermandad
del 27 de abril1908 se exponía haber recibido
"oficio solicitando el paño
mortuorio de la
Hermandad
para cubrir con él las carrozas en
donde serán transportados
los restos de Agustina de Aragón
en la solemne procesión cívica
del Centenario de Los Sitios...grandísimo
honor para la Hermandad por tratarse de un
acto altamente simpático y
lleno de patriotismo".
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HISTORIA DE LA
HERMANDAD
CAPITULO X: LA GUERRA DE LA
INDEPENDENCIA Y LAS CRISIS POSTERIORES
| Revista Dolorosa n°
14. Año VIII. Enero 1997 |
Jorge Gracia Pastor.
Cofrade de la Hermandad de San Joaquín y de la Virgen de los
Dolores |
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Las noticias del levantamiento contra los franceses en Madrid el 2 de
Mayo de 1808 se conocieron inmediatamente en Zaragoza, donde los
labradores (corno el Tío Jorge, comerciante como Felipe Sanclemente,
algún noble como el Conde de Sastago, militares y miembros de la
burguesía ciudadana comenzaron a prepara la oposición a Francia y a los
"afrancesados" bajo el mando de un brigadier recién llegado a la ciudad.
José Rebolledo de Palafox. nombrado Capitán General el 26 de mayo.
La sublevación de Zaragoza afectaba gravemente
al ejército francés por la gran importancia estratégica
de la ciudad, pero además tuvo gran resonancia
política. La sublevación de la capital marcó la extensión
de la revuelta por el Reino y el apoyo inmediato a la capital, a la que
acudieron para defenderla
voluntarios de todo Aragón. De
esta forma, Zaragoza se
convirtió rápidamente en centro y símbolo de la resistencia contra los
franceses, y un obstáculo ante el dominio del todo el norte de España.
Este es el origen de los dos asedios o
Sitios de Zaragoza. El primero duró dos meses (del 15 de junio al 13 de
agosto de 1808) ; el segundo,
más sangriento y devastador, casi tres (del 30 de noviembre de 1808 al
21 de febrero de 1809) y concluiría con la rendición de la ciudad después
de que la artillería francesa la hubiera convertido casi en ruinas. Los
zaragozanos habían defendido casa a casa, mientras que los dinamiteros
franceses volaban amplios sectores de la ciudad desplazándose por
túneles bajo tierra.
De esta forma fue destruido el Convento de
San Francisco, sede de la Sangre de Cristo, situado en lo que hoy día es
la Diputación Provincial de Zaragoza, quedando destruidos todos los
pasos de Semana Santa, salvo el Cristo de la Cama que fue recuperado de
su capilla y trasladado a el Pilar, recibiendo durante el
recorrido un balazo. Esto aconteció el 17 de febrero de 1809.
Los franceses abandonaron la ciudad el 2 de
agosto de 1813 y la paz se firmó el 14 de abril de 1814. Terminaba así
la guerra y como testimonio una ciudad maternalmente destruida.
Hasta
el 6 de junio de
1814 no se celebró junta, que se reunió en casa del Mayordomo Segundo
"Don Felipe Sanclemente y
Romeu
por hallarse imposibilitado a resultas de un balazo que recibió en una
de los asedios de esta Augusta ciudad".
El motivo principal de la reunión fue el
reflexionar sobre los medios para "reparar la Cofradía". y especialmente
el retablo y la Capilla del Santo Patriarca, que habían quedado
deterioradas al haber sido usado el Convento de Santo Domingo como
cuartel y almacén de las tropas francesas durante Los Sitios de
Zaragoza.
De este modo se determinó cobrar a los
hermanos cofrades , que accedieran voluntariamente, las miajas de los
seis años que habían estado sin percibirse, exponiendo claramente "el
deplorable estado que se hallaba la Cofradía". para ello se mandó una
esquela a cada Hermano en la que se les pedía la voluntad de 24 reales.
El 22 de agosto de4 1814 tuvo lugar el Capítulo General en el cual D.
Felipe Sanclemente, héroe de Los Sitios de Zaragoza, era nombrado
Mayordomo Primero de la Cofradía.
Acto segundo "se pasó a tratar sobre la
súplica hecha a la Hermandad por el
reverendo Padre Superior y
Comunidad del convento de Santo Domingo dirigida a que atendiéramos la
necesidad en que se hallaba el convento para acudir a lo muchos reparos
que forzosamente en él se les ofrecía, especialmente el pavimento de la
Iglesia, desnudo totalmente, y hubiese a bien la Hermandad costear por
sí todo el pavimento del frente de la Capilla hasta las columnas". El
coste ascendía a 28 ó 30 duros y se acordó entregar a la mayor
prontitud 32 duros. Fue la última acta que redacto D. Diego Pargada,
secretario de la Hermandad en los últimos 20 años.
Entrados ya en 1815 se envía una nueva circular a todos los hermanos:
"La Junta de a Cofradía de Patriarca San Joaquín, fundada en el Convento
de
Santo
Domingo de esta ciudad hace a
V.
saber:
Que la esquela que pasó
a todos los hermanos para que contribuyeren con 24 reales de vellón para
cubrir el débito de la Hermandad, los han satisfecho los Señores
expresados al reverso; que una mano piadosa depositó en las del
Mayordomo la limosna de 2.000 reales de vellón con destino a la Cofradía
que en su virtud ha determinado se cante el domingo 2 de Julio a las 10
de la mañana Misa al Santo Patriarca en su altar, suplicando la salud
espiritual y
temporal del bienhechor. Con tal justo motivo suplico
a V.
su asistencia, que una
su súplica; a las del
celebrante, de que recibirá favor".
En
esta junta se informa que al recoger los papeles del difunto secretario
D. Diego Purgada es cuando aparecieron "dos escrituras comidas por
los ratones por los cantos, con las Asignaciones y Cesión de la
Capilla del Santo Patriarca San Joaquín y demás anexos otorgada por los
muy reverendos padres Prior y Religiosos del Convento de Santo Domingo".
Estas escrituras están fechadas el 6 de
octubre de 1711 y todavía se conservan en el archivo,
como se hizo mención dos capitulos atrás. Se resolvió que se copiaran en
el libro de Actas para
evitar
extravíos.
Pero la guerra de la Independencia supuso un lastre para la Hermandad y
esto se refleja en la asistencia a las Fiestas y a los Capítulos, como
queda plasmado en las Actas. En 1818 se intenta conciliar asistencia de
los cofrades a la Fiesta Principal con sus intereses y ocupaciones ante
el abuso que se observa en no guardar fiesta el día del Santo, por lo
que se solicita tratar con la Comunidad de Santo Domingo y con el
Sr. Arzobispo la traslación de la Fiesta al primer domingo después del
19 de julio.
Económicamente también se nota la escasez de fondos por lo que se
acuerda en 1819 disminuir en una libra jaquesa el sueldo del Llamador y
en 300 reales de vellón el sueldo del Secretario. A partir de 1820 las
Actas son cada vez más escuetas, limitándose a la renovación de los
Mayordomos.
En 1821 se permite celebrar la Fiesta de San Joaquín en domingo para que
pudieran acudir todos los Hermanos. En
este mismo año se decide facilitar la entrada de
nuevos cofrades reduciendo el
pago
del ingreso a 20
reales
de vellón.
En 1825 se decide comenzar a ahorrar en el
capítulo de velas y se le encarga al Llamador que recoja del altar
las 6 velas que se utilizan en la Fiesta Principal para su iluminación
al año que viene. Igualmente
se resolvió
que, en adelante, a todos los Mayordomos "
se
les expidan gratuitamente dos
cartillas para que, distribuyéndolas a los sujetos que merezcan su
confianza, aumente el número de
cofrades y proporcionen de
este
modo mayores fondos con que
cubrir la necesidades de la Cofradía".
En 1826 se comunica que la Cofradía se ha
quedado sin hachas para asistir a los entierros de los hermanos
difuntos, lo que supone " un grave perjuicio a los ya pocos averes" que
ese momento tenía la cofradía. Se dispone que se hagan 4 y encargar dos
más cuando se tengan medios.
En 1832 se vuelve a rebajar el sueldo al Llamador y al Secretario. La
crisis era patente.
El 2de Septiembre de 1834 se escribe- la última
acta con la siguiente nota:
"Con motivos de la gran dificultad que se observa de algunos años a esta
parte por los Cofrades para la admisión del Mayordomo de esta Hermandad,
excusándose a ello con frívolos pretextos, y valiéndose ante los ss. de
la junta de varios métodos decorosos a fin de que algunos admitiesen
otro cargo y siendo infructuosas cuantas diligencias se practicaban, se
determino...pudiese hacerse el nombramiento de Mayordomo a los Hermanos
espirituales".
Hasta 1897 no se volvera
a tener noticias en el
libro de Actas. Solamente en este intervalo se tiene constancia de una
esquela fechada el 17 de febrero de 1838 que decía: Los Mayordomos de la
Cofradía de San Joaquín, avisan a
V.
a Junta General de la Cofradía
para tratar de colocar el santo y el altar en la Parroquia de San Pablo,
a quien han pedido y conseguido el permiso necesario, pues de no
colocarlo, se perderá un valioso altar que costo muchos miles a nuestros
antepasados. V
suplican su asistencia a junta
el domingo 18 de los corrientes a las 10 de la mañana en las Escuelas
Pías. Sin excusa.
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