El mediodía del domingo, 22 de febrero, el entorno de la Plaza del Portillo recuperó por unas horas la atmósfera de principios del siglo XIX. La Asociación Cultural «Los Sitios de Zaragoza» organizó un emotivo acto conmemorativo para recordar el 217º aniversario de la capitulación de la ciudad ante las tropas francesas, un hito que puso fin a uno de los episodios más heroicos y cruentos de la Guerra de la Independencia.
El homenaje comenzó a los pies del monumento a Agustina de Aragón, donde el presidente de la entidad, Gonzalo Aguado, dio la bienvenida a una concurrida asistencia. El rigor histórico y el color lo pusieron los miembros de asociaciones como Viajes al Pasado, El Callejón del Tío Lucas, el Royo del Rabal y numerosos socios que, ataviados con trajes de época, recrearon la estética de los defensores de 1809. Al acto se sumaron también representantes vecinales, como Rafael Tejedor, presidente de la Asociación del Tío Jorge.
La jornada sirvió para recrear fielmente el primer punto de la Capitulación, aquel que dictaba que los defensores debían abandonar la ciudad por la Puerta del Portillo y depositar sus armas a cien pasos del Castillo de la Aljafería.
Tras la lectura solemne de las actas oficiales y de los pasajes del Diario de Faustino Casamayor —cronista esencial de la época—, la comitiva inició su marcha hacia la fortaleza escoltada por los Voluntarios de Aragón. El sonido de los pasos y el ondear de las banderas recordaron el amargo pero digno desfile de los defensores de Zaragoza.
El momento culminante tuvo lugar en el «Jardín de las Comarcas», junto al Palacio de la Aljafería. Bajo la sombra de un olivo centenario, Gonzalo Aguado rescató el emocionante relato del Barón de Lejeune, testigo francés que narró la entrega de armas con una mezcla de respeto y asombro ante la tenacidad de los zaragozanos
La nota espiritual y de concordia la puso el párroco del Portillo, D. Jesús Gracia, cuyas palabras de reconciliación sirvieron de preámbulo a una sentida ofrenda de claveles. Las flores, depositadas sobre el olivo milenario, simbolizaron la entrega de las armas que tuvo lugar en ese mismo suelo el 21 de febrero de 1809.
Con una alocución final del presidente Aguado, se cerró un acto que, en su sencillez, logró renovar el compromiso de Zaragoza con su memoria histórica, transformando un escenario de rendición en un símbolo de respeto y paz.
- Reportaje fotográfico de Fernando Sánchez: Capitulación de Zaragoza el 20-2-1809
Fotos: Fernando Sánchez y Ángel Muñoz. Para ver las imágenes aumentadas haga clic sobre ella
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